Escándalo de corrupción sacude arbitraje colombiano: denuncian pagos a director
Corrupción en arbitraje colombiano: denuncian pagos a director

Escándalo de corrupción sacude al arbitraje del fútbol colombiano

El fútbol profesional colombiano se encuentra sumido en un grave escándalo de corrupción que involucra directamente al sistema arbitral. Wilmer Barahona, exárbitro vallecaucano y actual analista en el programa Deportes Sin Tapujos, ha revelado pruebas documentales que comprometen seriamente la integridad del arbitraje nacional.

Las acusaciones contra Imer Machado

Según la denuncia presentada por Barahona, Imer Lemuel Machado Barrera, director de los árbitros del fútbol colombiano, estaría recibiendo pagos irregulares a cambio de designar colegiados para los partidos del Fútbol Profesional Colombiano (FPC). La investigación señala que aquellos árbitros que no realizan estos pagos no obtendrían asignaciones para dirigir encuentros oficiales.

"El árbitro activo que me contactó me dijo que en tres meses, que salga de unos temas personales, hablará del tema", declaró Barahona en entrevista exclusiva, manteniendo por ahora en reserva la identidad de su fuente principal.

Pruebas documentales reveladoras

Las evidencias presentadas incluyen transacciones bancarias certificadas de Bancolombia y Nequi que muestran transferencias directas a la cuenta de Imer Machado. Los documentos, obtenidos mediante derecho de petición desde 2019 hasta la fecha actual, registran montos que van desde 300.000 hasta 2.000.000 de pesos por operación.

Entre los valores documentados se encuentran:

  • Transferencias de 300.000 pesos
  • Pagos de 750.000 pesos
  • Transacciones de 650.000 pesos
  • Depósitos de 550.000 pesos
  • Operaciones de un millón de pesos
  • Transferencias de dos millones de pesos

La suma total de estas transacciones superaría los cuarenta millones de pesos, según los cálculos presentados por el denunciante.

Metodología de la investigación

Barahona detalló que su fuente, un árbitro activo del FPC, estableció contacto inicial de manera anónima hace varios meses. La comunicación evolucionó hasta que el colegiado reveló su identidad real y proporcionó las pruebas documentales durante una llamada telefónica y mediante mensajes de WhatsApp el jueves 26 de febrero de 2026.

"Esto de pagar por arbitrar no puede ser. Es un grupo importante de árbitros que hace eso. Yo soy de los que pago", habría confesado el árbitro a Barahona, según la versión presentada en el programa radial.

Reacción institucional pendiente

Aunque el caso aún no ha sido formalmente denunciado ante las autoridades penales ni ante las Comisiones Disciplinarias de Dimayor y la Federación Colombiana de Fútbol, Barahona ha elevado una petición formal para que se inicie una investigación exhaustiva.

"Se debe investigar esto y hacer un análisis de la veracidad de los documentos", exigió el exárbitro, añadiendo que "si son ciertos, que tomen las medidas correspondientes para el bien del arbitraje colombiano".

Cultura del "peaje" en el arbitraje

Según la denuncia, esta práctica irregular sería conocida y comentada ampliamente dentro del medio arbitral colombiano. Barahona señaló que en los Colegios de Árbitros se hacen referencias constantes al tema, incluso mediante bromas y comentarios sobre quiénes estarían pagando el llamado "peaje" para obtener designaciones.

"Esto es algo muy general. Hay muchas personas hablando del tema y hay árbitros con los que he hablado", afirmó el denunciante, destacando la dimensión del problema que afectaría a un grupo significativo de colegiados.

Contexto del arbitraje colombiano

Este escándalo surge en un momento particularmente delicado para el arbitraje nacional, que ha sido cuestionado repetidamente por su nivel técnico y por decisiones polémicas en partidos importantes. La revelación de posibles prácticas corruptas agrega una nueva capa de preocupación sobre la transparencia y ética en el fútbol profesional colombiano.

Barahona hizo un llamado contundente a las autoridades: "Los árbitros no tienen por qué pagar por arbitrar", subrayando la necesidad de limpiar la imagen de una actividad que debería regirse por principios de imparcialidad y profesionalismo.

La Federación Colombiana de Fútbol, como máxima autoridad de la Comisión Arbitral, enfrenta ahora la presión de investigar estas graves acusaciones que, de confirmarse, representarían uno de los casos de corrupción más significativos en la historia reciente del fútbol colombiano.