Exárbitro Wilmer Barahona denuncia corrupción y cobardía en el arbitraje colombiano
Barahona denuncia corrupción en arbitraje colombiano

Escándalo sacude al fútbol colombiano: exárbitro denuncia pagos y divisiones internas

La crisis del arbitraje en el Fútbol Profesional Colombiano (FPC) alcanzó nuevos niveles de polémica tras las revelaciones del exárbitro Wilmer Barahona, quien participó como invitado especial en el programa La Tocata de El País. En una entrevista explosiva, Barahona expuso detalles sobre presuntas irregularidades que estarían afectando la transparencia del fútbol nacional.

Denuncias sobre pagos a directivos del arbitraje

Barahona afirmó que Imer Machado, director de los árbitros colombianos, estaría recibiendo dinero para influir en las designaciones de los jueces. "En el tema arbitral no puedo decir que haya corrupción, porque no hay pruebas", declaró inicialmente el excolegiado, aunque posteriormente reveló información que sugeriría lo contrario.

Según su testimonio, un árbitro profesional activo le habría proporcionado evidencia a través de WhatsApp. "Me envió el recibo de cuatro consignaciones que tenía tachado el nombre de quien origina el supuesto pago", explicó Barahona. "Estaba tachada la fecha y lo que sí aparecía era el nombre de quien recibía el dinero".

Revelación de documentos bancarios

La investigación del exárbitro se profundizó cuando su fuente le proporcionó información más detallada: "El jueves de la semana me llamó y me dio más detalles de las consignaciones, con fechas claras". Además, según Barahona, la persona habría realizado derechos de petición a entidades bancarias para obtener información sobre aproximadamente 60 o 70 pagos que suman más de 40 millones de pesos.

El proceso de verificación tomó aproximadamente un año, durante el cual Barahona mantuvo comunicación constante con su fuente, quien finalmente se identificó como árbitro activo y proporcionó documentación que validaría su identidad.

División interna y falta de carácter

Barahona fue especialmente crítico con la actitud de sus excompañeros, calificando a "la gran mayoría de los árbitros como títeres y cobardes". Según su perspectiva, los colegiados priorizan proteger sus intereses económicos sobre la integridad del deporte: "Quieren cuidar el plato de frijoles, quieren cuidar el partido del domingo".

El exárbitro señaló que existen tres facciones claramente definidas dentro del arbitraje colombiano:

  • El grupo de Wilmar Roldán
  • El grupo de Andrés Rojas
  • Los árbitros que "van allá y van acá y no se meten en problemas"

Esta división, según Barahona, debilita la capacidad del colectivo para exigir investigaciones transparentes y enfrentar las posibles irregularidades.

Crítica a la calidad arbitral

Además de las denuncias sobre corrupción, Barahona cuestionó la calidad técnica de algunos árbitros que continúan dirigiendo partidos importantes. "Hay árbitros que no dan el perfil, no dan garantías como Ferney Trujillo", afirmó, añadiendo que algunos colegiados sin el nivel adecuado incluso participan en cuadrangulares decisivos.

La polémica se enmarca en un contexto donde cada fin de semana el arbitraje colombiano genera controversias en redes sociales y medios de comunicación, con decisiones cuestionadas que afectan resultados deportivos y generan malestar entre clubes y aficionados.

Barahona finalizó haciendo un llamado a sus excompañeros: "Señores, dejen de ser títeres y tengan personalidad. Soliciten una investigación oficial y clara". Su testimonio abre un nuevo capítulo en la crisis institucional que afecta al fútbol profesional colombiano, mientras las autoridades deportivas enfrentan creciente presión para esclarecer estas graves acusaciones.