De Montreal a Colombia: el viaje empresarial de un apasionado por las tablas
De Montreal a Colombia: el viaje de un empresario de tablas

De Montreal a Colombia: el viaje empresarial de un apasionado por las tablas

Durante siete años, Mauricio Rodríguez se sumergió en el mundo de las tablas, importando modelos, estudiando catálogos especializados y comprendiendo a fondo los materiales y técnicas de fabricación. Esta dedicación meticulosa fue el cimiento de lo que hoy es su exitosa empresa, Longboard Colombia.

Los inicios en tierras nevadas

Antes de convertirse en empresario, antes de hablar de producción en serie, moldes de precisión y proyecciones de mercado, Mauricio aprendió una lección fundamental: caerse y levantarse. Esta enseñanza no ocurrió en su país natal, Colombia, sino en Montreal, Canadá, durante un invierno prolongado y gélido.

En esa ciudad, donde la nieve es un elemento cotidiano del paisaje, Rodríguez estudiaba Diseño Industrial gracias a una beca académica. Fue allí donde descubrió el snowboard, un deporte que rápidamente cautivó su interés. Descender por lomas cubiertas de blanco se transformó en un ritual de fin de semana, una práctica que combinaba adrenalina y conexión con la naturaleza.

"Primero me caí muchas veces", recuerda con una sonrisa, destacando los tropiezos iniciales que marcaron su aprendizaje. Pero la perseverancia fue clave: poco a poco, le tomó el pulso a la tabla, dominando las técnicas necesarias para deslizarse con destreza sobre la nieve.

La chispa del emprendimiento

Fueron sus compañeros de aventuras en Montreal quienes le hablaron de otra tabla, una que no requería nieve pero ofrecía una experiencia similar de libertad y velocidad: el longboard. Esta revelación despertó en Mauricio una curiosidad profunda, que pronto se tradujo en investigación y experimentación.

Al regresar a Colombia, Rodríguez fusionó su formación en diseño industrial con su pasión por los deportes de tabla. Comenzó a explorar materiales locales, como la guadua, buscando crear productos que no solo fueran funcionales, sino también sostenibles y con identidad colombiana.

El proceso no fue sencillo: implicó pruebas, errores y un constante aprendizaje sobre moldes, procesos de producción y las demandas del mercado. Sin embargo, su experiencia previa en Canadá, donde aprendió a levantarse tras cada caída, le dio la resiliencia necesaria para enfrentar los desafíos empresariales.

El legado de Longboard Colombia

Hoy, Longboard Colombia es más que una empresa; es un testimonio de cómo la pasión, combinada con conocimiento técnico y perseverancia, puede dar vida a proyectos innovadores. Mauricio Rodríguez no solo fabrica tablas, sino que promueve un estilo de vida activo y consciente, inspirando a una nueva generación de deportistas en el país.

Su historia es un recordatorio de que los viajes, tanto geográficos como personales, pueden ser el motor de transformaciones significativas, llevando ideas de un continente a otro y materializándolas en emprendimientos que impactan positivamente en la comunidad.