Salman Rushdie reflexiona sobre el poder y los límites de la literatura en tiempos convulsos
El novelista británico de origen indio, Salman Rushdie, cuya vida cambió radicalmente tras la publicación de 'Los versos satánicos' en 1988, continúa siendo una voz fundamental en el debate sobre la libertad creativa. A sus 79 años, presenta 'La penúltima hora', una colección de cinco relatos que marca su regreso al formato corto después de más de tres décadas.
Un regreso a los orígenes literarios
La nueva obra de Rushdie, disponible en librerías colombianas, representa un viaje literario por los tres países que han marcado su existencia: India, Inglaterra y Estados Unidos. Los relatos exploran temas como la muerte, la despedida de los hogares y la libertad de expresión, con personajes que van desde ancianos criminales hasta fantasmas académicos. Uno de los cuentos, 'El viejo de la piazza', funciona como una parábola sobre el deterioro de la comunicación en sociedades dogmáticas.
"Creo que vivimos un momento en el que la comunicación entre los diferentes sectores de nuestra sociedad se está deteriorando", afirma Rushdie. "Incluso hablando el mismo idioma, casi no nos entendemos. Cuando la comunicación se desmorona, es peligroso para la sociedad."
La sombra permanente de la censura
El escritor, quien sobrevivió a un intento de asesinato en 2022, expresó profunda preocupación por el creciente movimiento de censura en bibliotecas y escuelas estadounidenses. Rushdie mencionó específicamente la prohibición de obras como 'Cien años de soledad' de Gabriel García Márquez, 'Huckleberry Finn' y libros de Toni Morrison.
"Es un delito contra la Primera Enmienda que consagra el derecho a la libertad de expresión", declaró el autor. "Retirar estos libros del alcance de los jóvenes es algo terrible. Aunque hay reacciones judiciales que han revocado algunas prohibiciones, todavía existe una enorme cantidad vigente en todo el país."
La muerte como inspiración literaria
La mortalidad aparece como constante en los nuevos relatos de Rushdie, quien confiesa haber observado la muerte con curiosidad e inspiración a lo largo de su vida. El autor reflexiona sobre lo que denomina "estilo tardío", analizando cómo los grandes artistas enfrentan sus últimos años creativos.
"Me interesé mucho por la idea de cómo los escritores y artistas abordan el acto final de su obra", explicó. "Beethoven, por ejemplo, a pesar de su rabia por la sordera y la vejez, encontró en su Novena Sinfonía un camino hacia la alegría."
Un cuestionamiento sobre la utilidad literaria
En una de sus declaraciones más reveladoras, Rushdie expresa dudas sobre la utilidad práctica de la literatura: "No estoy seguro de la utilidad de la literatura". Sin embargo, inmediatamente matiza esta afirmación explicando su valor fundamental.
"Algunos lectores encuentran puntos de conexión personal con el material literario", aclaró. "Que puedan verse reflejados en esas historias, escuchar ecos de su propia experiencia. Si disfrutas estar en un mundo ficticio, puedes inspirarte, desafiarte, reír o llorar. La literatura puede contribuir a nuestra comprensión de la naturaleza humana."
Regreso al universo de 'Hijos de la medianoche'
Uno de los relatos de 'La penúltima hora' representa un regreso al universo de su obra maestra 'Hijos de la medianoche', publicada originalmente hace 45 años. Rushdie sitúa la acción en el mismo barrio de Bombay donde creció, pero en una época contemporánea.
"La cuestión del lugar siempre ha estado en el centro de mi proceso literario", comentó el autor. "Quería satirizar a los superricos de la India y explorar el poder transformador del arte, representado aquí por la música. Esa combinación de familiaridad y novedad fue lo que me atrajo."
La literatura como herramienta de resistencia
A pesar de sus matizadas reflexiones, Rushdie reconoce el valor de la escritura como forma de resistencia: "Es la mejor manera que tengo de responder al mundo en el que vivo". El autor citó a George Orwell como ejemplo de escritor cuya obra ofrece herramientas para pensar sobre la opresión y la tiranía.
"La escritura puede darnos formas de pensar, pero no puede derrocar regímenes, no muy a menudo", concluyó con realismo. "Sin embargo, sigue siendo una buena herramienta de resistencia cuando cumple su propósito adecuadamente."
Con 'La penúltima hora', Salman Rushdie demuestra que, décadas después del fatídico decreto que puso precio a su cabeza, continúa explorando los límites de la expresión creativa mientras reflexiona sobre el papel del arte en sociedades cada vez más polarizadas.