Padre e hijo escritores: sueños, IA y literatura se cruzan en la Filbo
Padre e hijo escritores: sueños, IA y literatura en la Filbo

La literatura, los sueños y la tecnología se cruzan en la historia de Alejandro Ladrón de Guevara y su hijo, dos escritores unidos por una misma obsesión: explorar lo invisible. Mientras el padre asegura que Catarsis nació de una revelación onírica, el hijo irrumpe con El Dios impío, una distopía donde la inteligencia artificial amenaza con ocupar el lugar de la fe.

Alejandro Ladrón de Guevara Rangel, nacido en Bucaramanga en 1979, no se formó como escritor sino como ingeniero mecatrónico. Sin embargo, su vida dio un giro en 2015 durante unas vacaciones en Ciudad de México, cuando tras una experiencia espiritual y un sueño, decidió escribir una novela. Ese libro, Catarsis, fue autopublicado y luego acogido por Editorial Planeta. Alejandro describe su obra como un mensaje sobre el amor más allá de los sueños, una conexión con dimensiones invisibles que también inspiran sus inventos tecnológicos.

El hijo escritor

Su hijo, también llamado Alejandro, ha seguido sus pasos pero desde una perspectiva distinta. A los 15 años escribió El Dios impío, primera entrega de la saga Herederos de la divinidad. La novela transcurre en 2087, tras una guerra nuclear que eliminó toda fe, donde una inteligencia artificial llamada Novadeus juzga a los humanos penetrando en la quinta dimensión. El joven autor advierte sobre el peligro de delegar decisiones morales en la tecnología, un tema que resuena con la actualidad.

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Dos visiones del mismo abismo

Padre e hijo presentarán sus obras en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo). Mientras el padre escribe desde la espiritualidad y los sueños, el hijo lo hace desde la ciencia ficción y la crítica tecnológica. Ambos, sin embargo, abordan el anhelo humano de encontrar un orden trascendente, ya sea divino, onírico o algorítmico.

La historia de los Ladrón de Guevara demuestra que la literatura puede nacer de las fuentes más insospechadas: un sueño, una pesadilla o una reflexión sobre el futuro. Su legado familiar invita a los lectores a cuestionar los límites entre lo real y lo imaginario, entre la fe y la razón.

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