Gardeazábal cierra su biblioteca con 'El Prisionero de la Esperanza', un libro que desnuda los orígenes de Colombia
Gardeazábal cierra su biblioteca con libro que desnuda los orígenes de Colombia

El adiós literario de Gardeazábal: una obra que desentraña los orígenes de la violencia colombiana

En noviembre de 2025 se terminó de editar El Prisionero de la Esperanza, un libro que marca el cierre definitivo de la Biblioteca Gardeazábal y que representa una celebración del legado, impacto y obra completa del maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal. La edición incluye un emotivo mensaje: "Toda nuestra admiración, respeto y gratitud para él", sellando así una trayectoria literaria que ha marcado generaciones.

Las confesiones íntimas de un escritor que enfrenta el final

Gardeazábal reflexiona con crudeza sobre este momento: "Siempre pensé que este momento iba a llegar. Pero, por alguna recóndita razón que tenemos todos los seres humanos para tratar de no afrontar el final, lo pospuse con mil disculpas". Con una metáfora automotriz que retrata su propia mortalidad, añade: "Veo que el tiempo se acaba, aunque, en otras palabras, lo que se me está acabando es la gasolina. Y como yo soy uno de esos carros de modelo viejo, todavía uso carburador y creo que está gastado".

El autor enumera experiencias que deliberadamente evitó en su vida:

  • Nunca acudió a arreglarse las uñas
  • No experimentó saunas ni baños turcos
  • Evitó viajes a París, Roma o Buenos Aires
  • No se tiñó las canas ni modificó su cuerpo
  • Rechazó alimentos como riñones o chontaduro

Su actual filosofía de vida se asemeja a la de "los perros viejos, ladrando desde allí, sin tener que ir a olerles el culo a los que se acercan para saber de qué están compuestos". A pesar de este aparente cierre, sus lectores esperan que no sea el último El Prisionero de la Esperanza, considerando su impresionante bibliografía que incluye obras como:

  1. Cóndores no entierran todos los días
  2. Dabeiba
  3. Los míos
  4. El titiritero
  5. El papagayo tocaba violín
  6. Los sordos ya no hablan

Una bomba atómica literaria sobre los orígenes colombianos

Este último trabajo de Gardeazábal impacta con la fuerza de una bomba atómica literaria. Desentraña nuestros orígenes como una mezcla entre:

  • Españoles aventureros
  • Indias bravas
  • Esclavos negros traídos encadenados desde África
  • El poder absoluto de la Iglesia católica

La "evangelización" a fuete limpio y hoguera no fue, según el autor, un buen comienzo. Recuerda cómo en los primeros ochenta años de conquista, los invasores españoles no trajeron mujeres, desatando la lujuria hispana que resultó en el embarazo de mujeres indígenas mediante el derecho de pernada. Esto formó lentamente una generación de hijos de mujeres derrotadas, muchas veces ellas sedientas de venganza.

Lectura obligatoria sobre lo que hemos permitido

El libro se convierte en lectura obligatoria no solo por recordar nuestros orígenes, sino por exponer lo que hemos permitido que nos suceda como sociedad:

  • Violencia constante y sistemática
  • Polarizaciones políticas profundas
  • Envidias sociales arraigadas
  • El apogeo de la "cultura traqueta" que maneja hilos subterráneos
  • Corrupción política y empresarial generalizada
  • Inequidad que ya forma parte del paisaje nacional
  • Poder omnímodo de la Iglesia católica desde púlpitos y a baculazos
  • Orígenes de las guerrillas colombianas
  • El actual proceso de Paz Total y Cósmica del gobierno Petro

Gardeazábal sintetiza: "Somos un país que se acomoda a todo y, como tal, le huye al pesimismo y a la desesperación".

Datos espeluznantes y una condena histórica

El libro proporciona datos escalofriantes sobre la realidad colombiana:

"Colombia es el país con la red más nutrida de organizaciones del crimen organizado. Somos el país que más mafias y más redes criminales tiene. Somos el número uno en el tráfico de cocaína".

La reflexión final es desoladora: "Pareciéramos que estuviéramos condenados a caminar no hacia adelante, sino hacia la siguiente batalla".

Un llamado personal desde la pluma de Aura Lucía Mera

En una posdata personal, la autora del artículo hace un llamado directo: "Gustavo, no cierres tu biblioteca. Todavía quedan muchos cajones por abrir". Un mensaje que resuena entre todos los lectores que han crecido con la prosa impecable y las afirmaciones implacables de Gardeazábal, siempre sin pelos en la lengua.

Este libro no es solo el cierre de una biblioteca personal, sino un espejo brutal que Colombia necesita contemplar para entender no solo de dónde venimos, sino hacia dónde podríamos estar yendo si no cambiamos el rumbo.