Niños aprenden lengua de señas en colegio: un momento de inclusión que emocionó a todos
Niños aprenden lengua de señas en colegio en emotiva jornada

Un momento inesperado de inclusión en un colegio colombiano

La semana pasada, durante una jornada de celebración de los idiomas en un colegio colombiano, ocurrió un hecho que conmovió profundamente a la historiadora y autora Tatiana Duplat Ayala. Ella se encontraba presentando su libro ilustrado Ucumarí, el guardián de la montaña, publicado por Anteojos Ediciones, cuando sucedió algo que calificó como "inesperado" y "emocionante".

La presentación que se transformó en experiencia colectiva

Durante la presentación, Duplat Ayala y la editora hablaron sobre el oso andino, el páramo, la importancia de escribir relatos de no ficción para niños y el enfoque inclusivo de esta apuesta editorial. Al finalizar la charla, la autora interpretó una de las canciones que compuso como extensión del libro, mientras un profesor traducía la letra en Lengua de Señas Colombiana.

Lo extraordinario ocurrió cuando comenzó el coro: los aproximadamente 1.300 estudiantes que rodeaban la tarima -ninguno de ellos sordo- empezaron a seguir las señas que los profesores replicaban desde distintos puntos del recinto. Miles de manos se alzaron simultáneamente, cantando con la autora pero sin emitir sonido alguno.

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"Me tomó unos segundos asimilar lo que estaba sucediendo. Intenté mantener la voz firme. No fue fácil", confesó la historiadora, visiblemente emocionada por la experiencia.

El contexto legal de la Lengua de Señas Colombiana

En Colombia, la Lengua de Señas Colombiana (LSC) fue reconocida oficialmente como lengua de la comunidad sorda mediante la Ley 324 de 1996, y su política lingüística fue reforzada posteriormente con la Ley 2049 de 2020. Según datos del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), más de 500.000 personas con discapacidad auditiva se comunican utilizando esta lengua en el país.

Sin embargo, como señala Duplat Ayala, el acceso a educación bilingüe, intérpretes y servicios públicos en LSC sigue siendo limitado en muchas regiones del territorio nacional. "La lengua está reconocida en la norma, pero aún no circula con naturalidad en las aulas", reflexionó la autora.

Reflexiones sobre lo ocurrido

La historiadora ha dedicado tiempo a analizar lo sucedido aquel día en el colegio. "Ese día no había una necesidad que atender. Había, simplemente, la disposición a habitar otra forma de expresión", explicó. Para ella, lo más significativo fue observar cómo "estos niños se pusieron en el lugar de las personas sordas y, por un instante, todo fue un poco mejor".

Duplat Ayala planteó una reflexión profunda sobre el concepto de inclusión: "Quizás la inclusión no consista sólo en integrar al que falta. Tal vez, si logramos ensanchar la experiencia común, como ocurrió en aquel patio, algún día quepan allí otras formas de estar en el mundo, ojalá todas. Solo con eso bastaría".

El libro que inspiró la experiencia

Ucumarí, el guardián de la montaña es un libro ilustrado que combina elementos de no ficción con un enfoque inclusivo. La obra aborda temas ambientales y culturales, y fue diseñada para ser accesible a diversos públicos, incluyendo a niños con diferentes capacidades sensoriales.

La autora, Tatiana Duplat Ayala, es historiadora egresada de la Universidad Javeriana y doctora en Historia del Programa de Paz y Conflictos de la Universidad de Granada. Además, cuenta con formación musical en violonchelo por la Universidad Nacional de Colombia y amplia experiencia en proyectos de cambio social y construcción de paz.

Este episodio en el colegio demuestra cómo las iniciativas culturales y educativas pueden generar espacios de encuentro y comprensión entre personas con diferentes formas de experimentar el mundo, contribuyendo así a una sociedad más inclusiva y empática.

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