El arte de preparar pan de molde casero: control total sobre ingredientes y sabores
La elaboración de pan de molde en el hogar ha experimentado un notable crecimiento en popularidad entre quienes buscan evitar los sabores industriales y personalizar completamente los ingredientes según sus necesidades dietéticas y preferencias gustativas. Esta práctica culinaria permite un control absoluto sobre la calidad de los componentes y abre un abanico de posibilidades creativas en la cocina doméstica.
Receta base del chef Jordi Cruz con nueces
El reconocido chef Jordi Cruz comparte una receta magistral para preparar pan de molde con nueces, que puede adaptarse según las preferencias personales o incluso eliminando completamente los frutos secos si se desea. Un paso fundamental para intensificar el sabor de las nueces consiste en remojarlas la noche anterior en 350 mililitros de agua junto con 100 gramos de nueces picadas. Es crucial conservar el agua de remojo, ya que se utilizará activamente en la preparación del día siguiente.
Ingredientes esenciales para la masa
Los componentes necesarios para esta receta incluyen:
- 25 gramos de levadura prensada fresca
- 300 mililitros de agua del remojo de nueces (opcional)
- 35 gramos de masa madre de uva
- 700 gramos de harina común
- 300 gramos de harina integral
- 300 gramos de leche entera
- 40 gramos de azúcar
- 20 gramos de sal
- 25 gramos de mantequilla
- 25 gramos de aceite de nueces
Proceso detallado de preparación
El primer paso consiste en preparar la esponja de la masa combinando la levadura con la masa madre (si se utiliza), el agua de remojo de las nueces y 50 gramos de harina común. Se debe mezclar hasta lograr una masa completamente homogénea, cubrir con plástico y dejar fermentar durante 30 minutos en un lugar cálido y protegido de corrientes de aire.
En un recipiente amplio se mezclan 650 gramos de harina común, 300 gramos de harina integral, 200 mililitros de agua de nueces, la leche entera, el azúcar y la sal. Tras remover durante cuatro o cinco minutos con energía, se incorpora la esponja fermentada y se mezcla durante el mismo período. Posteriormente se añaden la mantequilla previamente ablandada, el aceite de nueces y las nueces hidratadas, integrando todos los ingredientes durante cinco a diez minutos hasta obtener una masa uniforme.
Se engrasa ligeramente la superficie de trabajo y se vuelca la masa, doblando varias veces para generar la tensión necesaria. La masa se forma en bola y se coloca en un bol engrasado, cubriéndola con plástico ligeramente aceitado. Se deja reposar 30 minutos adicionales en un lugar cálido.
Se vuelve a engrasar la superficie y se estira la masa con un rodillo, adaptándola al molde elegido (preferiblemente largo y rectangular) y enrollando hasta crear un rulo bien tensionado. La masa se coloca en el molde engrasado y se deja reposar durante una hora y 45 minutos antes de hornear a una temperatura entre 180 y 190 °C durante 25 a 30 minutos, hasta obtener un dorado perfecto.
Adaptaciones y variaciones creativas
Esta receta admite numerosas modificaciones según los ingredientes disponibles o las necesidades dietéticas específicas:
- Cambio de frutos secos: Se pueden utilizar arándanos, pecanas o diversas semillas, siguiendo el mismo proceso de remojo y reutilización del agua resultante.
- Sustitución de ingredientes lácteos: La leche entera puede reemplazarse por leche de soja o de frutos secos, mientras que la mantequilla puede sustituirse por aceite de coco o incrementando la cantidad del aceite utilizado.
- Opción sin gluten: Para personas con intolerancia al gluten, se pueden emplear harinas especiales sin gluten manteniendo las proporciones generales.
- Pan de molde básico: Se puede prescindir completamente de las nueces y utilizar agua normal en lugar del agua de remojo, así como cambiar el aceite de nueces por aceite de oliva o girasol para un sabor más neutro.
La preparación de pan de molde casero requiere planificación cuidadosa y respeto por los tiempos de fermentación, pero los resultados justifican ampliamente el esfuerzo invertido. Esta práctica culinaria no solo permite personalizar completamente la receta según preferencias individuales, sino que también representa una alternativa saludable y consciente a los productos industriales disponibles en el mercado.