La industria gastronómica colombiana lamenta la partida de un visionario
Con profundo pesar se conoció el fallecimiento de Eduardo Robayo Ferro, el empresario que revolucionó el mercado del pollo asado en Colombia y fundó la icónica cadena Kokoriko. A sus 91 años, Robayo deja un vacío en el sector empresarial y gastronómico del país, donde su legado permanecerá como testimonio de innovación y perseverancia.
Un pionero que transformó los hábitos alimenticios
Eduardo Robayo no solo creó un negocio exitoso, sino que impulsó toda una industria alrededor del pollo asado en Colombia. Su visión empresarial permitió que este producto se consolidara como una opción popular y accesible para millones de colombianos, marcando un antes y un después en el desarrollo del sector gastronómico nacional.
La confirmación de su deceso llegó a través de su esposa, Alba Lucía Gómez, desencadenando una ola de reacciones y condolencias desde diversos ámbitos. Personalidades públicas, colegas empresarios y representantes del sector gastronómico expresaron su admiración por el trabajo y la trayectoria de Robayo.
Reacciones que destacan su legado humano y empresarial
Entre las múltiples manifestaciones de pesar, destacó el mensaje del exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, quien a través de redes sociales describió a Robayo como "gran empresario constructor de patria y mejor ser humano". Esta valoración resume el impacto que tuvo el fundador de Kokoriko, no solo en términos comerciales sino también en su contribución al desarrollo económico y social del país.
La historia de Eduardo Robayo se entrelaza con la evolución de la gastronomía colombiana durante las últimas décadas. Su capacidad para identificar oportunidades de mercado y desarrollar un modelo de negocio escalable convirtió a Kokoriko en un referente nacional, inspirando a generaciones posteriores de emprendedores del sector alimenticio.
Un modelo que trascendió las fronteras del negocio
Más allá de los aspectos comerciales, el legado de Robayo incluye:
- Innovación en procesos: Implementó sistemas que optimizaron la producción y distribución del pollo asado.
- Creación de empleo: Generó miles de puestos de trabajo directos e indirectos a nivel nacional.
- Popularización gastronómica: Posicionó el pollo asado como un producto de consumo masivo en Colombia.
- Inspiración empresarial: Su éxito motivó a otros emprendedores a incursionar en el sector de comidas rápidas.
El fallecimiento de Eduardo Robayo marca el final de una era para la industria gastronómica colombiana, pero su visión empresarial y su contribución al desarrollo del país permanecerán como parte fundamental de la historia económica y cultural de Colombia. Su trayectoria demuestra cómo la perseverancia y la innovación pueden transformar no solo un negocio, sino toda una industria alimentaria.



