En el marco del Día de la Santandereanidad, que se conmemora cada 13 de mayo por la creación del departamento de Santander en 1857, esta fecha especial es una oportunidad para exaltar la identidad, cultura, gastronomía y el carácter “berraco” y trabajador de la región. Sin embargo, muchos quizá no conocen el origen de las expresiones santandereanas más usadas, esas que solo un santandereano entiende.
¿Alguna vez se ha preguntado por qué usamos palabras tan nuestras como “pingo”, “arrecho” o “nono”? Vanguardia le explica el origen de esos términos que llevamos en la sangre y que nos hacen únicos en el mundo. Probablemente muchos desconocen la procedencia de muchas de las palabras y expresiones que caracterizan a la región, ya que gran parte se han adaptado desde la época colonial, fueron traídas de otros sectores del país o se han mantenido gracias a los campesinos del departamento.
Palabras y sus orígenes
Emilio Arenas, historiador de Bucaramanga, explica que ‘berraco’ proviene de ‘verraco’, es decir, un marrano reproductor. En la región, sin embargo, hace referencia a una persona valiente o a algo con cierta dificultad. Arenas señala que un ‘verraco’ se distingue porque en el acto sexual, al montar a la hembra, permanece un buen tiempo, algo que no ocurre con otras especies. “Se puede apreciar como admiración al marrano porque prácticamente se duerme encima de la hembra. La ‘berraquera’ o el empeño que se le pone a la cosa puede venir de la observación de este animal”, agrega.
Según el Diccionario de la Lengua Española, ‘pingo’ tiene múltiples definiciones. Puede ser un trozo de tela roto o viejo que cuelga de una cosa, también se le dice así a las mujeres ‘promiscuas’ o a una persona traviesa. En Santander se usa cuando alguien ‘se pasa de bobo’, en muchas ocasiones con alto contenido de cariño.
Popularmente se le conoce a la panza como ‘buche’, pero este realmente es la bolsa membranosa que forma parte del sistema digestivo en algunos animales, como las aves. En el caso de los humanos, serían los intestinos.
‘Conchudo’ realmente significa cubierto de conchas. En Santander, cuando alguien tiene ‘concha’ es porque actúa de forma descarada para que los demás hagan cosas por él. “Da la impresión de que el molusco siempre arrastra una concha y no tiene dificultades. Carga la cama en sus espaldas sin más”, indicó Arenas.
‘Escalsurriao’: Más que una expresión popular es un término despectivo para referirse a quienes están mal vestidos, o con los pantalones desacomodados. Arenas indica que es “quitarse los calzones”, pero se ha degenerado con el tiempo.
¿Sabía que el ‘zurrón’ realmente es una bolsa grande de piel o de cuero? Esta se lleva colgada al hombro para cargar cosas, por lo general cuando se va al campo. En Santander, para llevar tabaco. Pero es tan rígida que puede causar raspones. Por ello, se le dice ‘zurrón’ al que genera fastidio y disgusto.
Si en alguna ocasión le dijeron ‘arremuesco’ y no sabía por qué, le dijeron inservible o inútil. Su definición real, que ya no se usa, refiere a una demostración de cariño hecha con gestos y ademanes. Pero ahora se mantiene con fines despectivos.
‘Atolondrado’ viene de atolondramiento, es decir, falta de prudencia o de precaución, por lo que se actúa con impulsividad. Aquí se usa con regularidad para decir que una persona es boba.
Otra expresión muy popular es estar ‘jincho’, es decir, borracho. Realmente debería decirse hincho, porque se refiere a llenar un cuerpo de líquido o aire para aumentar su volumen. En este caso, significaría llenar el estómago de bebidas alcohólicas.
También hay diferentes acepciones de ‘mamar gallo’. Por un lado, está vacilar, tomar del pelo. Hay costumbres de los galleros de tomar aguardiente en la espuela del gallo.
Los ‘taitas’, como se llama a mamá y papá, viene de la lengua quichua y se utiliza tradicionalmente entre algunas comunidades indígenas para hacer referencia a hombres mayores a los que se les debe respeto, como papá, abuelo o autoridades. En otros países también se usa para referirse a los padres.
El ‘sieso’ es una palabra castiza, es decir, propia de la región, y se usa vulgarmente para hablar del ‘culo’, explica el historiador. Por eso se emplea peyorativamente para decir “me importa un sieso”.
¿Lo han regañado por ‘berriar’? Eso significa llorar fuertemente, expresión que viene de los berridos de los becerros. ‘Berrido’ se usa en otros países y regiones para referirse al llanto. No es tan propia de nosotros, después de todo.
La palabra ‘totazo’ empezó a ser empleada por el uso de los famosos totes y el estallido que este generaba, cuenta el historiador Arenas. Con el tiempo a la palabra se le dio más usos, como lo que hoy se conoce tradicionalmente por golpes fuertes.
Todos conocen el proceso para preparar una arepa, que incluye dar golpes con la mano a la masa para que esta tome la común forma de luna. De allí nace la expresión ‘arepazo’, que por lo general es una bofetada, una cachetada.



