Gloria Castro: La vida en danza de una caleña que conquistó Europa
Gloria Castro: La bailarina caleña que triunfó en Europa

Gloria Castro: Una vida dedicada al arte de la danza

La historia de Gloria Castro, una de las figuras más destacadas de la danza colombiana, ha sido inmortalizada en el libro 'Una vida en la danza', publicado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia. Esta obra, con prólogo del coreógrafo Álvaro Restrepo y edición del escritor Édgar Collazos, narra el extraordinario viaje artístico de una mujer cuya pasión por el baile comenzó desde la más tierna infancia.

Los primeros pasos en Cali

Desde niña, Gloria Castro sintió una pulsión irresistible por el baile, lo que llevó a su madre a matricularla en la institución de Bellas Artes de Cali, entonces parte del Conservatorio Antonio María Valencia. Corrían los años sesenta, una época en que la ciudad vibraba con una intensa actividad cultural liderada por figuras como Maritza Uribe de Urdinola, Enrique Buenaventura, Luis Carlos Figueroa, Susanita López y Hernando Guerrero, quienes trabajaban incansablemente para posicionar a Cali como la capital cultural de América.

Fue en este fértil ambiente donde Gloria comenzó su formación dancística. En Bellas Artes conoció al bailarín y coreógrafo italiano Giovanni Brinati, quien reconociendo su talento, le sugirió viajar a Italia para continuar sus estudios. Con apenas dieciséis años, la joven caleña tomó una audaz decisión que marcaría su destino.

La aventura europea

Gloria Castro abordó el barco Donizetti en el puerto de Buenaventura, acompañada del bailarín caleño Anatole Mercado, quien también alcanzaría el éxito en Europa. Al llegar a Italia, se convirtió en lo que Gabriel García Márquez describiría como una migrante "pobre, feliz e indocumentada".

En tierras italianas, encontró en Guido Lauri, amigo de Brinati, un guía fundamental que le permitió conocer a maestros de la talla de Ugo Dell'Ara, Adriano Vitale y Teófilo Giglio. Durante su estancia en Italia, frecuentó prestigiosas instituciones como el Balletto di Roma, el Teatro di Verdura de Palermo y el Scala de Milán, donde recibió clases y comenzó a trabajar en diversas compañías que recorrieron la península.

Italia se convirtió en su cantera de formación artística, nutriéndose no solo de la danza, sino también de la arquitectura renacentista, la música clásica y la obra de grandes pintores como Miguel Ángel, Bernini, Rafael y Caravaggio.

Expansión artística por Europa

Su viaje formativo continuó en Praga, la antigua capital de Checoslovaquia, donde estudió con Zora Šemberová y el folclorista František Bonnus. Allí le tocó vivir uno de los momentos históricos más convulsos del siglo XX: la Primavera de Praga de 1968, cuando los tanques soviéticos invadieron la ciudad para sofocar el movimiento reformista.

Posteriormente, se trasladó a Madrid, donde conoció a José 'Pepe' Monleón, director del Centro Dramático de Madrid, ampliando así su horizonte artístico y profesional.

El regreso a Colombia y su legado

Después de varios años en Europa, Gloria Castro regresó a Santiago de Cali con un bagaje cultural invaluable. En la capital del Valle del Cauca, fundó Incolballet, dirigió la Escuela de Bellas Artes (la misma donde había iniciado sus estudios) y creó, junto al coreógrafo cubano Gustavo Herrera, el espectáculo 'Barrio Ballet'.

Este montaje, considerado uno de los más vibrantes en la historia de la danza contemporánea colombiana, devolvió la música y el baile a los barrios populares, conectando el arte con las raíces comunitarias. Antes de embarcarse en esta gira nacional, Gloria contrajo matrimonio con el autor dramático colombo-italiano Mauricio Doménici, uniendo así sus dos grandes pasiones: el arte y su admiración por la cultura italiana.

La biografía 'Una vida en la danza' no solo documenta la trayectoria profesional de Gloria Castro, sino que también ofrece un testimonio inspirador sobre la dedicación, el coraje y la pasión necesarios para convertir un sueño artístico en realidad. Su historia sigue siendo un faro para las nuevas generaciones de bailarines colombianos que buscan dejar su huella en el mundo de la danza.