Antes de que Colombia existiera en Hollywood, Julio Medina, sin hablar inglés, a los 21 años, se mudó a Estados Unidos para convertirse en el primer actor de su país, específicamente de Chiquinquirá, en aparecer en la gran pantalla. Lo logró al ser extra en tres episodios de Gunsmoke (1955) y luego interpretar personajes en La mujer maravilla, Las nuevas aventuras del zorro y más. Así, abrió una puerta que muchos creyeron inexistente en un país reconocido mundialmente por el narcotráfico y la violencia. Tras él, llegó Evaristo Márquez, recordado tanto en Colombia como en Hollywood por coprotagonizar Queimada con Marlon Brando. Aunque el filme se rodó en Cartagena entre 1968 y 1969, fue un hito ver en la gran pantalla a un protagonista campesino y afro de San Basilio de Palenque. Décadas después, se ha normalizado ver a Juan Pablo Raba en Agents of S.H.I.E.L.D., Sofía Vergara en Modern Family, Natalia Reyes en Terminator y Carlos Manuel Vesga en Pluribus. Aun así, el camino no se ha vuelto más fácil.
El sueño americano de Aurora Cossio
“Uno llega a Hollywood y es un monstruo. Es multicultural, uno es solo un pez en el agua. Vienen personas de todas partes del mundo por un mismo sueño y estás haciendo la fila para ver cuándo te toca. Mientras tanto, la idea es no morir en el intento y lograr sacar esa fortaleza para continuar. Estoy segura de que si nos preguntan a todos los que hemos empezado este sueño y esta travesía, muchas veces hemos deseado renunciar”, cuenta Aurora Cossio, una barranquillera que a los 20 años empacó su vida, emprendió su propio camino a Hollywood e hizo una parada de casi una década en Italia para coger cancha frente a las cámaras.
De Colombia a Italia y luego a Hollywood
“Un día, estando en Colombia, vi una película italiana y ya venía con ese sueño de Europa. La película que me enamoró de la actuación fue Bajo el Sol de Toscana. Por ese entonces mi tía sacó el pasaporte italiano por consanguinidad, por descendencia de mi abuela, y yo también aproveché. Empecé en el cine italiano, después también hice televisión. Finalmente, llegó una crisis económica muy fuerte en el país. Casi no había trabajo. En un inicio el plan era quedarme solo cuatro años y salir después a Estados Unidos, así que lo tomé como una señal de que mi etapa en Italia había terminado”, cuenta la actriz.
Varios años tuvieron que pasar para que Los Ángeles se sintieran como un hogar. El punto de quiebre de Cossio fue justo antes de que llegara "el gran papel". Había abandonado Europa, donde consolidó una carrera fuerte al participar en cerca de diez producciones europeas, incluso se había acoplado al idioma. En medio de la ansiedad por no tener trabajo y por no encajar, pasó el casting de Griselda, una miniserie de Netflix que puso en pantalla a Sofía Vergara, Karol G, Christian Tappan, Julieth Restrepo y a Aurora.
“‘Ya no aguanto más aquí’, pensaba. Tuve una conversación con Dios. ‘Si tú crees que yo debería estar aquí, me tienes que mandar una señal ya’, le decía. Estaba cansada y sentía el ambiente hostil por la cultura, porque es individualista. Quien viene acá debe tener muy claro que uno viene a hacer carrera. No hay tiempo de hacer amigos. Además, la gente no está abierta a alimentar esas relaciones”, cuenta la barranquillera.
El desafío del idioma y el rechazo
A eso se suman los problemas al intentar encontrar trabajo en un idioma que no es el natal. Cossio aprendió italiano relativamente fácil por el parecido gramatical con el español. Cuando llegó a Los Ángeles, le tocó reiniciar el proceso, pero esta vez con el inglés. A la par que aprendía más que un ‘hello y goodbye’, iba a audiciones para darse a conocer entre los productores y directores de la ciudad.
“Llegué acá en el 2018, todavía no se manejaba tanto el tema de los castings que graba uno mismo. No hablaba bien el idioma y no entendía bien lo que me decían. Tenía miedo de lanzarme de una vez a convocatorias. Un mánager me dijo que me lanzara y yo lo hice con toda. Voy a Warner Bros y presento un casting. Les encanté y me llamaron para una cita con los productores. Cuando llegó la hora de actuar, me dijeron qué hacer, pero no les entendí las instrucciones, porque me pidieron que improvisara. Una cosa era aprenderse el guion con un inglés chapuceado y otra cosa que improvisara. Ahí se me cayó el alma. No podía creerlo. Se me salió una lágrima y todo. Después de eso no he vuelto a tener castings en Warner Bros”, recuerda Cossio.
Haber estudiado psicología fue un comodín para esos momentos duros. En algún momento pensó en dejar la carrera para dedicarse al arte, pero ahora agradece no haberlo hecho. Sin darse cuenta, a lo largo de los años ha utilizado lo que aprendió para su beneficio. No solo porque la vida del actor es someterse constantemente al rechazo, sino porque la teoría académica le ha resultado útil para crear personajes, comprender la complejidad del ser humano y darles matices a sus papeles.
El primer gran papel: Estella en 'Griselda'
“En los Óscar te das cuenta que seguramente hay actores y actrices que la han tenido mucho más fácil que yo. Porque son hijos de alguien. El que no conoció a nadie desde el inicio: lúchela y llore y dele y te matas por estar en las grandes ligas y respiras e intentas a ver cuándo te toca a ti. Cuando las personas se ganan el Óscar, por ejemplo, tú las ves llorando y dices: ‘ay, no, es un show’. Ahora yo me gano una audición y lloro como si me hubiera ganado un Óscar. Es tan difícil, porque la competencia es tan grande, que puedes ser súper talentoso y no ganarte nada”, confiesa Aurora, quien dio vida a Estella, una traficante de drogas callejera que se convierte en la confidente de Griselda Blanco en la miniserie de Netflix.
Seis capítulos fueron suficientes para que Cossio pusiera toda su experiencia en un papel oscuro y llamara la atención de varios directores en el mundo. De hecho, tras el estreno de la producción, un director de Londres la contactó para que audicionara para una serie que se grabó en Colombia. “En últimas, terminaron contratando a Camila Morrone, pero la emoción que yo sentí de que la oportunidad me llegara directamente, fue algo soñado, perfecto”, agrega.
Aun así, Estella fue el primer paso que la actriz tuvo que dar para ganar un antagónico que maneja armas, tiene cara seria y una personalidad muy distante a la de su intérprete. Se trata de Alicia Ortega, quien aparece en un capítulo de la exitosa serie FBI y es una narcotraficante mexicana y una de las fundadoras del Cartel de Jalisco.
El camino sigue siendo difícil
El camino que Julio Medina y Evaristo Márquez despejaron sigue pareciendo una trocha mal formada. No hay un pavimento plano por el que caminar con facilidad hacia el letrero enorme de letras blancas que da la bienvenida a Hollywood.
Por eso, Aurora cree que todavía no existe una fórmula perfecta para vivir de la actuación. Sobresalir en este mundo se ha convertido en un hito, hasta para esas estrellas enormes que vemos en la pantalla con admiración. “Hay algo que a mí me encanta de los artistas, y es que sin importar qué tan grandes o reconocidos sean, su sueño sigue siendo poder vivir del arte. Y ese sigue siendo mi sueño”, concluye Aurora Cossio.



