Editorial Echemos Carreta: la voz de las recicladoras de Bogotá en libros cartoneros
En las calles del barrio Ciudad Hunza, en Bogotá, un grupo de mujeres carga costales y empuja carretas durante largas jornadas, encontrando en el reciclaje no solo un sustento, sino una forma de vida. A pesar de la precarización laboral y la discriminación de género que enfrentan, sus historias han permanecido en la sombra. Sin embargo, en 2022, todo cambió gracias a la iniciativa de Sharon Garzón y Ana María Quintero, jóvenes del colectivo Barrios Más Unidos, quienes crearon un espacio donde estas mujeres pudieran reunirse y compartir sus experiencias. Así nació la Editorial Echemos Carreta, un proyecto innovador que convierte a las recicladoras en narradoras de sus propias vidas a través de la escritura y la creación de libros.
Un nombre con doble significado y un enfoque comunitario
El nombre "Echemos Carreta" surge de una coincidencia significativa: en Colombia, la expresión "echemos carreta" se usa como sinónimo de conversar o "echar chisme", pero también hace referencia directa a la carreta o "zorrito", herramienta esencial en el trabajo diario de las recicladoras para transportar materiales. Los primeros talleres se realizaron en alianza con Graciela Quintero, lideresa de la asociación Loma Verde, quien destacó que, a diferencia de intentos anteriores de alfabetización con enfoques académicos y formales, estos espacios se adaptaron al contexto de las mujeres, respetando sus tiempos y valorando su labor.
"No eran talleres comunes y corrientes, sino espacios situados en nuestro contexto como recicladoras. Tener un lugar diferente para expresarnos fue una gran oportunidad", afirmó Quintero. Los talleres se centraron en la elaboración de libros cartoneros, un formato originado en Argentina durante una crisis económica, donde los ejemplares se fabrican con material comprado a recicladores. De esta manera, nació "Palabra de mujer recicladora", la primera publicación de la editorial, que incluye una cartografía de rutas, un abecedario con términos del gremio y microrrelatos basados en vivencias personales.
Diversidad de realidades y desafíos de sostenibilidad
Los talleres acogen a mujeres con diversas realidades: algunas asisten con sus hijos, incluyendo aquellos con discapacidades, mientras que otras no saben leer ni escribir, por lo que la oralidad y expresiones visuales juegan un papel crucial. Aunque el espacio se construyó como femenino, también participan hombres del gremio. Para mantenerse, el proyecto ha buscado sostenibilidad a través de convocatorias, ganando dos veces y permitiendo ofrecer alimentación y retribuciones a las recicladoras. No obstante, Sharon Garzón cuestiona el difícil acceso a estas oportunidades y la instrumentalización por parte de instituciones.
"Participamos en convocatorias porque benefician a la comunidad, pero hay falta de acompañamiento y requisitos que no se ajustan a nuestras realidades. Cumplirlos puede ser difícil y hasta precarizar nuestro trabajo", explicó Garzón. Este año, el proyecto evoluciona hacia la creación de un periódico obrero, guiado por Julián Acosta y Diego Guerrero del colectivo Barrios Unidos, con el objetivo de distribuir 1.500 ejemplares que recojan voces de recicladores, enfocándose en memoria ambiental, memoria barrial y el derecho a la ciudad.
Resistencia frente a políticas y sueños de futuro
El periódico también aborda críticas al Decreto 014 de 2023, que regula el uso del espacio público para el reciclaje y ha generado protestas por la retirada forzosa de carretas y la implementación de puntos autorizados que no respetan rutas históricas. Diego Guerrero denuncia que esta política representa "una persecución y estigmatización del trabajo reciclador". A pesar de estos desafíos, la Editorial Echemos Carreta ha logrado reivindicar el oficio, generando confianza y agencia entre las recicladoras.
Graciela Quintero sueña con una asociación de mujeres con voz propia y capacidad de organización, mientras que Julián Acosta destaca que el mayor logro ha sido "evidenciar la confianza generada, permitiendo expresar y resignificar vivencias colectivamente". La editorial se consolida como un refugio y una oportunidad de resistencia, donde recicladoras y recicladores se reapropian de sus historias a través de la palabra.
