Padre de 'Tatán' Mejía revela romance juvenil con Amparo Grisales en Manizales
Padre de Tatán Mejía fue novio de Amparo Grisales a los 16 años

Revelación familiar sorprende a seguidores del entretenimiento colombiano

Natalia Mejía, conocida como 'Tatana' Mejía y hermana del reconocido deportista manizaleño Tatán Mejía, desveló recientemente una curiosa anécdota familiar durante una conversación en su cuenta de Instagram. La diseñadora de vestuario entrevistó a su padre, Alberto Mejía, quien terminó confesando detalles íntimos de un romance adolescente que mantuvo con la famosa actriz y presentadora Amparo Grisales.

El encuentro que desencadenó el recuerdo

Según explicó Natalia Mejía, todo comenzó hace aproximadamente doce años cuando trabajaba como diseñadora de vestuario en el programa 'Yo me llamo'. Durante esa época tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Amparo Grisales y, emocionada por el encuentro, decidió compartir la noticia con su padre.

"Imagínese que voy a trabajar con Amparo Grisales", le dijo a Alberto Mejía. Para su sorpresa, su padre respondió con total naturalidad: "Vea, esa fue novia mía". Natalia recordó que inicialmente no le creyó y pensó que su papá estaba exagerando, respondiéndole entre risas: "Ay sí, habla paja".

La confirmación de la actriz

La historia tomó un giro inesperado cuando días después Natalia decidió comentarle la anécdota directamente a Amparo Grisales. "Amparo, imagínese que le conté a mi papá que iba a trabajar con usted y él dice que fue novio suyo", le expresó. La reacción de la actriz fue inmediata e intrigada, preguntando cómo se llamaba el padre de Natalia.

Al escuchar que se trataba de Alberto, Amparo reaccionó sorprendida: "¡Ay, juepucha! ¿Uno de los gemelos?". En ese momento recordó claramente quién era y pidió hablar con él. Natalia no dudó en marcarle a su papá: "Papá, está Amparo Grisales y lo quiere saludar".

Los detalles del romance juvenil

Durante la conversación telefónica, Alberto Mejía recordó que ambos se conocieron en su juventud en Manizales. En esa época él jugaba voleibol en la liga de Caldas y Amparo también practicaba ese deporte. Según contó, ella era una excelente jugadora: "Teníamos como 16 años. Ella jugaba muy bien, era la mejor", relató.

Entre entrenamientos y encuentros deportivos comenzó a surgir una simpatía entre los dos. Alberto recordó que empezó a "echarle el ojo", pero reconoció que Amparo tampoco era ninguna ingenua. Su relación, según explicó, fue un romance adolescente inocente caracterizado por:

  • Algunos piquitos cariñosos
  • Tomarse de la mano con frecuencia
  • Compartir tiempo juntos después de los entrenamientos
  • Conversaciones profundas sobre sus sueños juveniles

El intento fallido de llevarlo a Bogotá

Con el paso del tiempo, la vida de Amparo Grisales empezó a cambiar radicalmente. Un día viajó a Bogotá para bailar con la orquesta El Club del Clan, donde participaba como bailarina detrás de los cantantes. Tiempo después regresó a Manizales y se reencontró con Alberto.

Él recuerda especialmente una ocasión en la que ella llegó con una falda rosada y medias de malla. Ese día decidieron visitar a la madre de Alberto. Según contó, Amparo habló directamente con ella y le expresó sus sentimientos con determinación: "Vea, es que yo quiero a su hijo y me lo quiero llevar para Bogotá", habría dicho.

Su idea era darle oportunidades en la capital y ayudarlo a salir adelante. Sin embargo, la respuesta de la madre fue clara y firme: "No, a mi muchacho no se lo lleva por allá", recordó Alberto entre risas durante la entrevista con su hija.

Recuerdos que perduran

Aunque la relación no continuó después de ese episodio, Alberto Mejía asegura que siempre quedó el recuerdo de un cariño sincero y genuino. Natalia Mejía también destacó que, a pesar de los años y de lo que cada uno vivió después, conserva muy buenos recuerdos de Amparo Grisales.

Según dijo, cuando trabajó con ella siempre fue amable y respetuosa: "Ella se portó muy bien conmigo", aseguró, dejando claro que la experiencia fue positiva y que aquella curiosa historia familiar hoy se recuerda con cariño y nostalgia.

El legado de una amistad especial

Esta revelación no solo muestra el lado humano de dos figuras públicas colombianas, sino que también destaca cómo los vínculos juveniles pueden dejar huellas profundas que trascienden el tiempo. La historia demuestra que, antes de convertirse en la "diva de Colombia", Amparo Grisales fue una joven manizaleña con sueños, pasiones y romances adolescentes como cualquier otra persona.

Para la familia Mejía, esta anécdota se ha convertido en un tesoro familiar que ahora comparten con el público, mostrando una faceta íntima y desconocida de la vida personal de Alberto Mejía y su conexión con una de las figuras más emblemáticas del espectáculo colombiano.