Adiós a una pionera del arte comprometido con la identidad afrocolombiana
La comunidad artística y cultural de Colombia está de luto tras el fallecimiento de Liliana Angulo Cortés, la brillante artista plástica que durante dos años dirigió el Museo Nacional y dedicó su carrera a explorar las complejidades de la raza y la identidad en el contexto colombiano. La creadora murió el pasado sábado rodeada de sus seres queridos, a la edad de 52 años.
Una vida dedicada al arte y la gestión cultural
Liliana Angulo no solo dejó un importante legado artístico compuesto por fotografías, esculturas, grabados e instalaciones, sino que también desarrolló una destacada carrera en la gestión cultural. Su vocación de servicio corría paralela a su vocación artística, lo que la llevó a convertirse en una respetada profesora universitaria y en una gerente reconocida de instituciones que apoyan el trabajo de los creadores colombianos.
Formada en artes y antropología en prestigiosas instituciones como la Universidad Nacional, la Universidad de los Andes y la Universidad de Chicago, Angulo dedicó su vida a la creación de memoria visual. Aunque nació en Bogotá, sus raíces familiares paternas en el Pacífico colombiano marcaron profundamente su obra y su enfoque artístico.
Una obra que cuestiona el racismo estructural
El trabajo plástico de Liliana Angulo se caracterizó por investigar cómo se han abordado en nuestra época contemporánea las cuestiones de raza e identidad. Su obra, que combina múltiples lenguajes visuales desde figuras hasta imágenes, pone en evidencia de manera contundente el racismo estructural y los rezagos del colonialismo que persisten en la sociedad colombiana.
Entre sus series más destacadas se encuentran:
- Negra menta (2000)
- Negro utópico (2001)
- ¡Quieto pelo! (2008)
Estas obras, consideradas hitos del arte colombiano del siglo XXI, documentan y celebran la resistencia de las comunidades negras en un país históricamente afectado por conflictos sociales y desigualdades.
Un legado de coherencia y esperanza
En un comunicado emitido por su familia, se destacó la coherencia que caracterizó la vida de la artista hasta el final: "Su vida fue coherente hasta el final: lúcida, amorosa, agradecida". El mensaje familiar añadió: "Nos enseñó a vivir un día a la vez, a confiar en los Poderes Superiores como cada quien les nombre y a sostener la esperanza incluso en la incertidumbre".
La investigación visual de Angulo se centró particularmente en la mirada hacia las mujeres negras dentro de la cultura colombiana, reivindicando su presencia más allá de los estigmas y estereotipos que tradicionalmente las han limitado. Su obra constituye un testimonio poderoso de la vitalidad y resistencia de la cultura afrocolombiana.
El fallecimiento de Liliana Angulo deja un vacío significativo en el panorama cultural colombiano, pero su legado artístico y su compromiso con la justicia social seguirán inspirando a nuevas generaciones de creadores y espectadores. Su obra permanece como un testimonio elocuente de las luchas y triunfos de las comunidades afrodescendientes en Colombia.