Yolanda Reyes analiza el miedo a las preguntas en el caso Epstein y abuso sexual
Miedo a preguntas en caso Epstein: análisis de Yolanda Reyes

El miedo a las preguntas: análisis de Yolanda Reyes sobre el caso Epstein y el abuso sexual

La destacada escritora colombiana Yolanda Reyes ha publicado una profunda reflexión sobre las reacciones defensivas ante preguntas incómodas, particularmente en el contexto de la desclasificación de los archivos Epstein y casos relacionados con presunto abuso sexual de menores. Su análisis cuestiona por qué existe tanto temor a que las preguntas se elaboren, crezcan y se esclarezcan antes de ser silenciadas.

La diferencia crucial entre preguntar y quejarse

"Un colectivo de periodistas ha puesto temerariamente en tela de juicio mi vida, mi moral y mi comportamiento para afirmar que mis respuestas a menciones en correos del llamado caso Epstein son inaceptables para ellas", escribió el expresidente Andrés Pastrana en un comunicado. Sin embargo, como explica Reyes, ese colectivo -del cual forma parte junto a más de cien periodistas y escritoras colombianas- no presentó una "queja", sino que formuló preguntas legítimas.

La autora enfatiza que hacer preguntas es fundamentalmente distinto de quejarse, y que esta acción no pone en tela de juicio la vida ni la honra de nadie. Por el contrario, las preguntas frecuentemente salvan vidas y lo que realmente esperan son respuestas claras o, al menos, voluntad genuina para escucharlas y considerarlas seriamente.

El pacto de silencio y el cambio cultural

Reyes profundiza en cómo los abusos sexuales tradicionalmente se han amparado en mandatos de silencio, tanto tácitos como explícitos. La divulgación de los archivos Epstein y las preguntas que surgen de ellos representan un cambio cultural significativo que socava precisamente esos pactos de silencio que han protegido a los poderosos durante décadas.

El mensaje central que emerge de este proceso es contundente: nadie, independientemente de su riqueza, fama o poder percibido, está sujeto a reglas diferentes a las que se aplican al resto de la humanidad. Tampoco puede ser absuelto anticipadamente, incluso cuando familiares, empleados o conocidos cercanos testifiquen sobre su moral y buenas costumbres.

La importancia de escuchar versus la reacción defensiva

La escritora explica que las preguntas ofrecen precisamente la oportunidad de reconstruir hechos, argumentar con claridad y exponer razones fundamentadas. Cuando la persona interpelada acoge estas preguntas y se esfuerza por aclarar lo que no se ha entendido completamente, genera un efecto tranquilizador en la sociedad.

Escuchar activamente significa poner atención genuina, y acusar recibo de las inquietudes representa el primer gesto de cuidado hacia las víctimas y la sociedad en general. Por el contrario, cuando la reacción es defensiva o, peor aún, furiosa, se genera desconfianza inmediata y se perpetúan los mismos mecanismos que han silenciado a las víctimas históricamente.

El silencio como herramienta de poder

Reyes recuerda cómo, durante siglos, recordarles a las personas -especialmente a las mujeres- la ira que provocan sus preguntas ha sido una estrategia para amedrentarlas y silenciarlas. Bajo este "cóctel de virilidad, éxito, poder y violencia masculina" permanecieron ocultos numerosos abusos contra víctimas vulnerables.

La autora subraya que no es necesario haber estado en lugares específicos como la isla de Epstein para comprender cómo ha funcionado el abuso sexual en múltiples sectores, países y detrás de las puertas de muchos hogares. Hoy está claro que, para muchos menores, la casa no representa necesariamente un lugar seguro.

Un llamado a la responsabilidad colectiva

Reyes concluye con un llamado urgente: ahora que sabemos con mayor claridad que existen redes de explotación sobre los cuerpos de mujeres vulnerables, amparadas por el silencio del poder y el dinero, nuestro deber colectivo es no invalidar preguntas legítimas.

Nadie debe sentirse ajeno a estos problemas, pues afectan a toda la sociedad y tienen implicaciones especialmente importantes para la educación de las mujeres y la protección de los menores. Juntarse para hacer preguntas representa más que un manifiesto: significa abrir la mente hacia un cambio cultural profundo que propicie nuevas formas de pensamiento y relación social.