Mia Couto desentraña la colonización y el sincretismo cultural en 'El otro pie de la sirena'
Mia Couto analiza colonización y sincretismo en novela

Mia Couto profundiza en la colonización y el mestizaje cultural en su obra literaria

Durante su participación en el Hay Festival a través de zoom, el reconocido biólogo y escritor mozambiqueño Mia Couto sostuvo una conversación con la autora colombiana Pilar Quintana. El diálogo se centró en los desafíos de narrar los sueños, las esperanzas y los dolores de los pueblos que conforman Mozambique, una nación caracterizada por su diversidad lingüística de 28 idiomas, muchos de los cuales carecen de términos como "muerte" y "naturaleza".

La fórmula de la colonización y las migraciones forzadas

En su novela El otro pie de la sirena, Couto desglosa meticulosamente la fórmula empleada por los colonizadores portugueses. Este proceso implicaba inventar maldades sobre un pueblo para así bendecir y justificar las opresiones que se ejercerían sobre él. La narrativa se extiende desde la colonia establecida en Goa, India, en el siglo XVI, hasta los frentes de conquista inaugurados en las costas surorientales de África.

Un aspecto crucial que aborda la obra es el apoyo forzado de personas bantú, secuestradas en el Congo y enviadas a Portugal. Allí, se les sometía a un proceso de blanqueamiento mental y cristianización con el fin de domesticar su rebeldía. La novela plantea interrogantes sobre la presencia de migrantes, tanto forzados como voluntarios, desde el reino de Monomotapa en África suroriental hacia Brasil y otras regiones americanas.

Sincretismo cultural y resistencia indígena

Couto contribuye significativamente al debate sobre la africanización de los europeos. En su relato, la diosa del agua Kianda queda atrapada en una talla de la Virgen, que en diciembre de 1559 fue colocada en la nao Nuestra Señora de la Ayuda, anclada en Goa. Nimi Nzundi, un esclavo congolés educado en Lisboa, conocía el secreto para liberar a la deidad: cercenarle los pies.

Al no completar esta tarea, Nimi se convirtió en protector de la imagen, aunque su celo le costó la vida. A los demás cautivos se les prohibió celebrar su funeral, pero mediante un alzamiento lograron despedirlo con cantos y toques de mbira, una marimba cuya vibración conmovió al misionero jesuita Manuel Antunes. Este evento llevó a Antunes a dudar de su fe y, tras desembarcar en Mozambique, se convirtió en nyanga, un sacerdote bantú, desafiando los deseos de su mentor.

La novela ofrece evidencias adicionales del ennegrecimiento cultural logrado por pueblos a quienes los portugueses estigmatizaban como "cafres". En 2002, el personaje de Mwadia Malunga asume la responsabilidad de Nimi y viaja en busca de una iglesia para albergar una santa abandonada. Su camino se cruza con el de los Southman, una pareja de historiadores afroamericanos en busca de sus orígenes.

Crítica a la investigación social y manipulación narrativa

Couto aprovecha esta trama para cuestionar los métodos de la investigación social. Los expertos pretendían comparar narraciones de sueños de prisioneros negros norteamericanos con las recogidas en Villa Lejos. Sin embargo, se enfrentan a la creencia local de que ningún sueño puede contarse, ya que requeriría una lengua soñada.

Este choque cultural aterra a Causarino Malunga, quien había invitado a los expedicionarios por beneficios económicos. Insta a la comunidad a maquillar con palabras el mestizaje resultante de la llegada de árabes musulmanes, indo-portugueses, indios "puros" y portugueses en contacto con diversas estirpes africanas. Aspiraba a que los investigadores regresaran con una visión clara de la crueldad portuguesa, conteniendo las intervenciones de Arcanjo Mistura, un humanista portugués ateo.

Mwadia tampoco es inocente de manipulación: aprende a teatralizar trances para satisfacer las expectativas de los investigadores. Sus actuaciones se basan en documentos sobre la travesía de la nao Nuestra Señora de la Ayuda, encontrados en un cofre junto a la efigie abandonada. Lo inquietante es que, al agotar estos relatos, continúa siendo poseída por un ancestro que narra historias de libros inexistentes.

Reflexiones sobre la vida, la muerte y la conexión africana

Debido a este embrujo imprevisto, Mwadia regresa a Antiguamente con la talla empacada, frustrada por no hallar un albergue sagrado y deseosa de reunirse con su marido Zero Madzero. Aunque le dicen que ha fallecido, ella duda, reflejando la creencia en la coexistencia de vivos y muertos. Esta convicción, compartida por pueblos de ascendencia africana en las Américas, se manifiesta en las lágrimas que derraman las fotos de ancestros, recogidas en platones como símbolo de conexión.

La obra de Couto sirve como un puente que une a las Américas con esa África suroriental, destacando contribuciones culturales y resistencias históricas. Su narrativa no solo revela las brutalidades de la colonización, sino que también celebra la resiliencia y el sincretismo que definen a estas comunidades.