Matrimonio entre primos: Una práctica histórica que marcó a familias influyentes
No es un tema sencillo de abordar en la actualidad. La sola idea de contraer matrimonio con un primo o prima genera, como es natural, incomodidad y opiniones muy diversas en la sociedad contemporánea. Sin embargo, ¿sabía usted que durante buena parte del siglo XIX, en Inglaterra y diversas regiones de Europa, esta práctica no solo era completamente legal, sino también socialmente aceptada y hasta promovida en ciertos círculos?
El contexto histórico y académico
Para comprender este fenómeno histórico, es fundamental recurrir a los estudios académicos que iluminan sus dimensiones sociales y culturales. En su obra Changing the Subject: About Cousin Marriage, Among Other Things, el reconocido antropólogo Adam Kuper explica detalladamente cómo el debate sobre el matrimonio entre primos estuvo intrínsecamente ligado a una discusión mucho más amplia sobre el concepto de incesto.
En la Inglaterra victoriana, ni siquiera existía una definición penal clara del incesto hasta los primeros años del siglo XX. Durante décadas, el Parlamento británico mantuvo intensos debates sobre qué uniones familiares debían permitirse y cuáles debían prohibirse, reflejando las tensiones morales de la época.
Controversias morales, religiosas y científicas
Podrá imaginar que la controversia no se limitaba al ámbito moral, sino que abarcaba dimensiones religiosas y políticas de gran complejidad. Mientras la Iglesia católica mantenía prohibiciones estrictas sobre los matrimonios entre primos en determinados grados de parentesco, las diversas iglesias protestantes tendían a permitirlos con mayor flexibilidad.
Paralelamente, fueron surgiendo teorías científicas, especulaciones sobre la evolución humana y argumentos eugenésicos que intentaban explicar o cuestionar estas uniones familiares. Los discursos eugenésicos, que defendían la intervención genética para "mejorar" la raza humana, encontraron en este tema un campo fértil para sus postulados.
Estrategias familiares y económicas
Con todos estos debates de fondo, lo cierto es que muchas familias influyentes o de importancia social practicaban el matrimonio entre primos como una estrategia consciente para mantener a flote su economía, sus alianzas sociales o simplemente la tradición dentro del mismo círculo familiar. Esta práctica permitía conservar patrimonios, fortalecer redes de poder y mantener la pureza percibida de linajes aristocráticos.
Al llegar a finales del siglo XIX y comienzos del XX, el matrimonio entre primos comenzó a ser cuestionado de manera más sistemática desde discursos médicos y científicos emergentes, marcando el inicio de su declive social.
Cinco casos históricos notables de matrimonios entre primos
La historia nos demuestra que durante décadas —e incluso siglos— estas uniones tomaron un curso aparentemente normal en diversos contextos sociales. Muchas de las figuras que presentaremos a continuación son ampliamente conocidas por su impacto histórico y cultural.
1. La reina Isabel II y el príncipe Felipe de Edimburgo
Como resultado de décadas de matrimonios estratégicos entre familias reinantes europeas, esta unión tuvo lugar en 1947. Ambos compartían ascendencia tanto en la línea británica vinculada a la reina Victoria como en la red real danesa asociada a Cristián IX. Esta doble coincidencia los ubicaba como parientes en grados lejanos: primero, como primos terceros y, por otra rama familiar, como primos segundos con una generación de diferencia.
2. Albert Einstein y Elsa Einstein
El genio de la física y su segunda esposa eran primos y compartían vínculos tanto por línea materna como paterna. En 1919, después de divorciarse de Mileva Marić, Albert Einstein contrajo matrimonio con Elsa Einstein, consolidando una unión que mantendría hasta la muerte de ella en 1936.
3. El príncipe Carlos y la princesa Diana
El famoso matrimonio entre Carlos y Diana también unió a dos ramas de la aristocracia británica que ya compartían un ancestro común dentro de la nobleza histórica inglesa. Su parentesco era distante —primos en séptimo grado con una generación de diferencia— y se remontaba a siglos anteriores, pero existía como testimonio de las complejas redes familiares de la realeza europea.
4. Edgar Allan Poe y Virginia Eliza Clemm
En el Estados Unidos del siglo XIX, las leyes sobre matrimonio entre primos variaban significativamente según el estado, pero en muchos lugares estas uniones eran legales y socialmente aceptadas dentro de ciertos entornos familiares. Edgar Allan Poe se casó en 1836 con Virginia Eliza Clemm, quien pertenecía a su familia extendida. Un dato particularmente llamativo es que ella tenía apenas 13 años en el momento del matrimonio.
5. Franklin D. Roosevelt y Eleanor Roosevelt
Este matrimonio fue celebrado en la Casa Blanca, con la presencia de Theodore Roosevelt, pariente de ambos. La pareja tuvo seis hijos y se convirtió en una de las duplas políticas más influyentes del siglo XX en Estados Unidos, demostrando cómo estas uniones familiares podían trascender lo personal para impactar la esfera pública.
Estos casos históricos ilustran cómo el matrimonio entre primos fue una realidad social durante periodos significativos de la historia moderna, respondiendo a lógicas familiares, económicas y sociales que hoy nos resultan ajenas, pero que marcaron el desarrollo de importantes dinastías y figuras públicas.