Un cuarto de siglo de análisis televisivo: Ómar Rincón alcanza las 1.100 columnas
El destacado crítico de televisión Ómar Rincón celebra un hito significativo en su carrera periodística: la publicación de su columna número 1.100 en EL TIEMPO, marcando así 25 años consecutivos de análisis y reflexión sobre la pantalla chica colombiana.
El crítico como parte del espectáculo mediático
En su reflexión, Rincón describe el ecosistema televisivo como un complejo entramado donde conviven diferentes actores. Los dueños y ejecutivos toman las decisiones empresariales, mientras que los creadores, guionistas y productores son quienes dotan de fascinación a la pantalla. Los talentos frente a cámara -actores, animadores, presentadores y periodistas- obtienen la fama y reconocimiento público.
Sin embargo, el crítico destaca que los televidentes son los verdaderos jueces, aquellos que con su experiencia determinan qué contenidos merecen su atención y cuáles no. "Si ellos y ellas dicen que esos chistes los hacen reír, esos concursos los ponen a conversar, esas telenovelas los hacen suspirar, soñar y gozar, esa es la verdad", afirma Rincón.
La posición incómoda del analista televisivo
El columnista reconoce que ocupa una posición peculiar dentro del medio: el crítico que a nadie tiene contento. Por un lado, los creadores lo consideran "ácido y frustrado" por no comprender los procesos de producción televisiva. Por otro, los espectadores sienten que critica injustamente sus programas favoritos.
"Pero a todos les gusta saber qué dice el crítico y pelearse con él", reconoce Rincón, quien encuentra en esta dinámica un goce poderoso: la oportunidad de expresar su opinión en el medio más importante del país mientras proporciona criterio sobre lo que se consume masivamente.
Los principios de su crítica televisiva
Rincón detalla los fundamentos que guían su trabajo analítico:
- Entender el éxito independientemente del gusto personal: "No me gusta el humor racista, clasista, machista de Sábados Felices, pero debo explicar por qué tiene éxito. Poco importa que no me guste."
- Analizar las tendencias periodísticas: Intentar comprender por qué los noticieros priorizan el escándalo político, el sensacionalismo y el chisme sobre la información ciudadana.
- Descifrar fenómenos como los 'realities': Programas donde "no hay realidad, ni show, ni drama, ni nada", pero que cautivan a millones de espectadores.
- Centrarse en la televisión nacional colombiana: Por ser la industria local donde trabaja más gente y tiene mayor impacto social, diferenciándola del contenido de plataformas que aún no es masivo.
- Cuestionar decisiones ejecutivas repetitivas: Analizar por qué los canales insisten en fórmulas que han demostrado ser fracasos.
- Respetar la vida privada: Siempre referirse a las obras y no a las personas, manteniendo el foco en lo que aparece en pantalla.
Con una perspectiva que combina rigor analítico y pasión por el medio, Ómar Rincón concluye su reflexión expresando su deseo de continuar por mucho tiempo más: "Espero seguir 1.000 columnas más, y gracias por aguantarme tanto."