Julian Giraldo: De la muerte cerebral a una nueva vida de gratitud y propósito
Julian Giraldo: Superó muerte cerebral y ahora inspira con su historia

La transformación radical de Julián Giraldo: De empresario exitoso a sobreviviente inspirador

Esta es la crónica de un hombre que literalmente tuvo que morir para volver a nacer. Julián Giraldo Mejía, un publicista e ingeniero industrial de Pereira, no solo protagonizó un milagro médico al sobrevivir a un devastador accidente cerebrovascular, sino que hoy se ha convertido en un faro de inspiración a través de su filosofía de vida y su libro "Milagrosamente bien".

La carrera desenfrenada hacia el éxito empresarial

Antes del evento que cambiaría su existencia, la vida de Julián Giraldo era una carrera contra el tiempo. Junto a su pareja, Carlos Laguna, fundó hace 18 años lo que hoy se conoce como CPC Agencia, comenzando con apenas 50.000 pesos de capital en la creación de agendas y cuadernos. Su crecimiento fue meteórico:

  • Expansión nacional desde Pereira hasta Bogotá hace 12 años
  • Manejo de grandes marcas nacionales e internacionales
  • Diversificación en seis unidades de negocio diferentes
  • Especialización en el sector de centros comerciales que los llevó al mercado internacional

Sin embargo, detrás de este éxito corporativo se escondía un precio invisible que Julián estaba pagando. "No tenía tiempo para enfocarme en todas las aristas... el área de la salud era super importante y hacía cuatro o cinco años que no iba al médico", confiesa sobre esa etapa que describe como de "caída libre".

El día que todo cambió: Nitrógeno, silencio y un cerebro colapsado

El 20 de marzo de 2017 marcó un punto de inflexión irreversible en la vida de Julián. Todo comenzó con una de sus pasiones: el buceo. Tras realizar sus inmersiones, tomó un vuelo 18 horas después de su última buceada, confiando en las recomendaciones técnicas sobre la dispersión del nitrógeno en la sangre.

Ya en Bogotá, después de un par de copas de vino y una persistente jaqueca, se acostó a dormir. Al despertar a las 6:00 a.m. del lunes festivo, la realidad lo golpeó con fuerza brutal:

  1. Intentó levantarse de la cama y cayó al suelo tres veces consecutivas
  2. A las 6:30 a.m. experimentó una desconexión total de la realidad
  3. "Sentí una paz y una tranquilidad como un Nirvana... sentí que la vida terrena estaba completamente muerta y estaba en la gloria", relata sobre el momento del colapso cerebral

Estuvo nueve horas completamente solo antes de que pudieran auxiliarlo. Fue sacado de su apartamento a las 3:00 p.m. y llevado de urgencia a la Fundación Santa Fe, donde el diagnóstico fue devastador: un accidente cerebrovascular que dañó el 70% del lado izquierdo de su cerebro. Julián estaba, literalmente, a un paso de la muerte.

La batalla por la supervivencia y el renacer

Los siguientes 18 días en cuidados intensivos fueron una verdadera batalla campal por la supervivencia. Los médicos realizaron procedimientos extremos para mantenerlo con vida. Su despertar tuvo un toque cinematográfico: la canción "Roar" de Katy Perry sonaba en la televisión de la clínica, y su letra sobre enfrentar adversidades y sacar el "tigre interior" se convirtió en su primer motor de recuperación.

A pesar de salir de la clínica un mes y medio después con las condiciones motoras de un bebé de un mes, su voluntad fue inquebrantable. Tuvo que aprender de nuevo habilidades básicas:

  • Hablar desde cero, reconstruyendo su capacidad de comunicación
  • Escribir, recuperando el control motor fino de sus manos
  • Caminar, reconstruyendo su movilidad paso a paso

"Hay que dar una millita de más para poder salir adelante", afirma Julián, subrayando que su recuperación se la debe a Dios, a los médicos y al apoyo incondicional de su esposo y su madre.

"Milagrosamente bien": Un testimonio de transformación

Hoy, Julián no solo ha recuperado su voz física, sino que la utiliza para inspirar a otros a través de su libro "Milagrosamente bien". La obra es un testimonio de transformación que busca equilibrar las cuatro áreas que él descuidó durante su carrera empresarial:

  1. La espiritual, reconectando con su fe y propósito superior
  2. La personal, redescubriendo su identidad más allá del trabajo
  3. La de salud, priorizando su bienestar físico y mental
  4. La laboral, encontrando un nuevo equilibrio profesional

La portada del libro es una poderosa metáfora visual: una abstracción de su propio cerebro donde un círculo verde simboliza ese 70% dañado, recordándole constantemente que, aunque esa parte esté "muerta", el resto de su ser está más vivo que nunca.

Noah: El nuevo motor de vida y propósito

La historia de Julián encontró un nuevo y profundo propósito hace tres años con la llegada de Noah Laguna Giraldo, su hijo adoptivo. Noah se ha convertido en el fortificador de su relación de pareja y en su mayor motivación diaria. A pesar de tener movilidad limitada en una mano y un pie como secuela del accidente, Julián se dedica con amor a:

  • Jugar con su hijo, creando momentos de conexión y alegría
  • Ayudarlo en sus rutinas diarias, encontrando nuevas formas de participación
  • Disfrutar de placeres simples como comer un helado o jugar con almohadas

Una nueva medida del éxito: La gratitud como brújula

Julián Giraldo ya no mide su éxito por la facturación de su agencia, sino por su capacidad de ser agradecido. Su rutina actual refleja esta transformación radical:

  • Práctica diaria de mindfulness y conexión espiritual
  • Tenis dos veces por semana, recuperando actividad física con propósito
  • Natación regular, reconectando con el agua de manera terapéutica
  • Conexión constante con su espiritualidad, antes inexistente

Su sueño actual es llevar este mensaje de resiliencia a plataformas internacionales, como una charla TED o contenido en TikTok, para recordarles a los 8.000 millones de habitantes del planeta que no estamos aquí solo para trabajar y morir, sino para vivir con propósito, gratitud y conexión humana auténtica.

La historia de Julián Giraldo Mejía es más que un testimonio médico: es un mapa de transformación personal que demuestra que incluso después de perder el 70% de nuestro cerebro, podemos encontrar el 100% de nuestro corazón y propósito en la vida.