Jessi Uribe revela conflicto legal con exmánager por regalías y autoría musical
Jessi Uribe: conflicto legal con exmánager por regalías

Jessi Uribe expone conflicto legal con exmánager por regalías y autoría de canciones

En una reciente entrevista viralizada en el pódcast mexicano de Jessie Cervantes, el cantante popular Jessi Uribe recordó uno de los episodios más complejos de su carrera musical, relacionado con un asunto legal con un exmánager que manejaba su carrera y administraba las regalías de su música. Los hechos, según el artista, ocurrieron al inicio de su trayectoria, cuando se definía como joven e ingenuo al confiar en una sola persona que ejercía múltiples roles: representante, abogado, disquera y administrador de sus ganancias.

Una década de dinámica compleja en la industria musical

Durante aproximadamente diez años, Jessi Uribe mantuvo esta dinámica laboral, con la esperanza de obtener el impulso necesario para alcanzar el éxito en la competitiva industria musical. El cantante afirmó haberse percatado de que su mánager se quedaba con el 50% de las ganancias, mientras que el otro 50% era para la distribuidora, dejándolo a él sin recibir ningún peso. "Yo era muy joven, a mí solo me pagaban por cantar y ya, no me quedaba nada más", declaró Uribe con franqueza.

En su relato, el artista evitó mencionar el nombre de su exmánager, aunque muchos seguidores lo han asociado con la figura conocida como "Rafa, la fe". Además, explicó que varias de sus canciones no estaban registradas a su nombre en la respectiva sociedad de autores, ya que el exmánager se había ubicado bajo la figura de coautor, creando un obstáculo legal significativo para el cantante.

La respuesta detallada de Rafa Mejía, el exmánager involucrado

Rafael Mejía, identificado como el exmánager de Jessi Uribe, emitió un comunicado público rechazando las afirmaciones del cantante. Posteriormente, en una entrevista con Caracol Radio, ofreció su versión de los hechos, aclarando varios puntos controvertidos.

En primer lugar, Mejía se refirió a su rol como coautor de algunas canciones de Uribe, indicando que esto formaba parte de un acuerdo por escrito entre ambas partes. Su nombre solo figura en las composiciones donde se involucró activamente, con el objetivo de darles "un esquema más comercial" que beneficiara la proyección del artista.

Respecto al porcentaje del 50/50 mencionado por Uribe, Mejía confirmó la distribución, pero matizó: "obvio suena escandaloso, pero dentro de esa participación se entiende que hay unos montos que son de inversión". Explicó que esta característica es común en la industria musical, especialmente durante la etapa de lanzamiento de un proyecto, y que los porcentajes se ajustaban conforme aumentaban los ingresos. "Siempre he considerado que el cantante debe recibir la mayor parte de las ganancias, pues es quien sostiene el proyecto artístico", añadió.

El fin de la relación laboral y el contexto emocional

El exmánager detalló que la ruptura de su relación laboral no se debió principalmente a los porcentajes económicos, ya que él aceptó las exigencias del artista, valorando el vínculo personal que compartían más allá de lo profesional. Durante los años de colaboración, ambos disfrutaron de espacios fuera de los escenarios, incluyendo viajes, experiencias compartidas y celebraciones familiares.

Según Mejía, la separación se originó por emociones mal gestionadas y la influencia de terceros, más que por desavenencias estrictamente financieras. Cabe destacar que Jessi Uribe mencionó en su entrevista que gran parte de sus decisiones estuvieron aconsejadas por su pareja sentimental, añadiendo otra capa al conflicto.

Proceso legal en curso y búsqueda de la verdad

Finalmente, Rafa Mejía confirmó que su equipo legal y el del artista se encuentran inmersos en un proceso judicial. Con firmeza, declaró: "yo no soy un aparecido [...] vamos a hacer todo lo que corresponda de manera legal para detener esto y que se remita simplemente la verdad". Este enfrentamiento legal marca un capítulo significativo en la carrera de Jessi Uribe, reflejando los desafíos que muchos artistas enfrentan en la gestión de sus derechos y ganancias dentro de la industria musical colombiana.