Bryan Mina: De Buenaventura a Netflix, el actor que superó violencia y pobreza
Bryan Mina: actor que superó violencia y pobreza para brillar

Bryan Mina: De Buenaventura a Netflix, el actor que superó violencia y pobreza

Bryan Mina, joven actor y rapero nacido en Buenaventura, ha logrado lo que muchos consideraban imposible: escapar de la violencia de su territorio y la estrechez económica en Cali para convertirse en uno de los antagonistas más recordados de la televisión colombiana. Interpreta a Fernando, el esposo maltratador de la protagonista en la exitosa serie María la Caprichosa, producción de Caracol que se difunde a través de Netflix.

Forjado en la resiliencia

Su camino comenzó en el grupo de teatro del colegio Atanasio Girardot de Buenaventura, donde el profesor Jordi Vázquez lo introdujo al mundo actoral. "Ver cómo el teatro permitía ese esparcimiento y esa 'purga' de sentimientos en la gente me conmovió profundamente", recuerda Mina sobre aquellas presentaciones en cárceles y ancianatos que sembraron su vocación.

Sin embargo, su decisión de estudiar arte dramático en la Universidad del Valle, sede Pacífico, generó tensiones familiares. "Cuando se lo dije a mi mamá, se enojó muchísimo; casi me deja de hablar", confiesa. Aprovechando que permitían inscribirse a dos carreras, puso comercio exterior como primera opción y arte dramático como segunda. Por fortuna, no quedó en Comercio.

Amenazas y éxodo a Cali

En 2019, la violencia en Buenaventura alcanzó niveles críticos. Mina, quien también hacía rap de conciencia, recibió amenazas por redes sociales tras una canción. "Me dijeron que los estaba 'calentando' y que me iban a 'calentar' a mí", relata. Este fue el detonante para abandonar su casa familiar y reunirse con su madre en Cali, donde enfrentaría nuevos desafíos.

Llegó a vivir en un solo cuarto con su mamá y dos hermanos en casa de una tía, justo cuando comenzaba la pandemia. "Me tocó ver clases de teatro por una pantalla; viví una crisis existencial fuerte", admite. Para sobrevivir, estudiaba de día y trabajaba como mesero en Cañagordas de noche, con jornadas que terminaban a la 1 o 2 de la mañana.

El salto a la televisión nacional

Sus primeros pasos profesionales fueron en cine independiente con Calle Mocha de Herney Arboleda para Telepacífico y Desposeídos. Pero el gran salto llegó cuando la agencia Naar Landaeta lo contactó para un casting de Caracol. El problema: no tenía dinero para viajar a Bogotá.

"Mi mamá, Ana Cecilia Mina Viveros, que es la heroína de mi vida, se fue a un 'gota a gota', que le prestó 500 mil pesos", cuenta emocionado. Aunque inicialmente dudaba -"pensaba que competiría con actores de mucho renombre"-, su madre insistió: "Váyase, que si lo llamaron es por algo".

De 70 actores preseleccionados en todo el país, solo quedaban cinco en la etapa final en Bogotá. Mina llegó después de un viaje en bus agotador, sin bañarse y con pocas esperanzas. "Cuando terminé, la directora de casting solo me dijo: 'Muchas gracias, estamos hablando'. Me sentí muy decepcionado". Pero una semana después llegó el milagro: había obtenido el papel.

Desafíos en el set y apoyo del elenco

Una vez en Caracol, enfrentó nuevos retos. "Estuvieron a punto de echarme. A un director no le convencía mi actuación", revela. El choque entre sus experiencias en proyectos independientes y la producción televisiva masiva fue fuerte. "Yo me 'ocultaba', me sentía chiquito porque nunca había estado en un estudio tan grande, con 30 personas alrededor y tanto cable".

Afortunadamente, recibió apoyo clave de actores con más trayectoria. "Indira Serrano se me acercó y me dijo: 'Bryan, tranquilo, respira, si estás aquí es porque te lo mereces'". Vince Balanta y Paola González también lo ayudaron con aspectos técnicos como marcaciones, focos y terminología específica de televisión.

Interpretando la oscuridad

Su personaje de Fernando despierta indignación por su violencia hacia María. "Fue un conflicto interno muy fuerte", confiesa Mina, quien se crió rodeado de mujeres. "Escenas donde Fernando le dice a María: 'Usted no va a lograr nada, eso es un capricho', o cuando empieza a dañarle la ropa, me hacían sentir asqueado".

Para construir la oscuridad del personaje, recurrió a un recuerdo personal traumático: "Un diciembre en la costa donde mi abuelo, bajo los efectos del alcohol, se puso violento y empezó a darle machete a la puerta de la casa mientras todos estábamos encerrados llorando".

El mensaje que busca transmitir es claro: "No hay que normalizar la violencia. Muchas mujeres justifican al agresor diciendo 'él es así, es medio loquito pero es bueno'. La violencia no siempre empieza con un golpe; puede ser un comentario, un apretón o un empujón".

Representación afro y proyección internacional

Mina valora especialmente que María la Caprichosa cuente con un elenco mayoritariamente afro. "Aunque en Colombia se han hecho producciones con actores afro, muchas caen en el estereotipo de la esclavitud o el papel servil", reflexiona. "Aquí, aunque María viene desde abajo y pasa trabajos, la historia la dignifica como una heroína".

Tras el éxito de la serie, nuevas oportunidades han llegado. Recientemente grabó una serie documental para una productora de New Jersey donde interpreta al pastor Jimmy Ordóñez, "un rol totalmente opuesto a Fernando; es una historia real sobre un hombre que fue sicario en Colombia, pero que en la cárcel vive una transformación espiritual".

Desde Buenaventura hasta las pantallas de Netflix, Bryan Mina demuestra que el talento, cuando se pule con resiliencia y convicción, puede abrir cualquier puerta, incluso aquellas que parecían cerradas por la violencia y la adversidad.