El legado de un maestro: Antonio Samudio y su 'martirio muy sabroso'
Antonio Samudio, una figura enigmática y fundamental en el arte colombiano de los últimos sesenta años, falleció el 15 de febrero de 2026 a los 91 años. En una entrevista concedida en 2022, el maestro reveló aspectos profundos de su vida y su filosofía creativa, definiendo su obra como un "martirio muy sabroso".
Un artista fiel a sus colores y temáticas
Nacido en Bogotá, Samudio mantuvo durante toda su carrera una coherencia notable en sus temáticas y en su uso del color, creando un imaginario potente cargado de humor y sensualidad. Su casa, una tradicional vivienda bogotana, se asemejaba a un museo repleto de obras de pequeño y mediano formato, sus preferidas.
"Desde su niñez y sus años universitarios fue un enamorado del color y un explorador incansable", recordaba el artista. "Para él, el color lo era todo".
La búsqueda constante del color
Samudio descubrió su vocación cuando su madre le regaló una cajita de colores. Más tarde estudió en la Facultad de Bellas Artes, entonces ubicada en la calle novena, cerca del Capitolio Santa Clara. Allí desarrolló su técnica única, siempre en búsqueda del color perfecto.
"Para mí es la base del término pintura", explicaba sobre el color. "Yo no trabajo del tubo a la tela. Yo preparo el color, lo busco, hago las mezclas, y mezclo las cosas más absurdas".
Una vida dedicada al arte
El artista recordaba con cariño sus años de estudiante, aunque reconocía no haber sido el mejor alumno. "Fui mejor alumno cuando salí", confesaba. "Me dediqué a eso y ya han pasado más de 50 años dándole, y es cuando uno se considera un pintor".
Samudio ganó su primer premio importante en 1961 en el Salón de Arte de Estudiantes de Cali, recibiendo mil pesos que en esa época representaban una fortuna. Este reconocimiento temprano marcó el inicio de una carrera prolífica.
Influencias y preferencias artísticas
Entre sus artistas favoritos mencionaba a:
- Fernando de Szyszlo, a quien consideraba "una maravilla de pintor"
- Balthus y Edward Hopper
- Fernando Botero, de quien destacaba su dominio del grafito
- Alejandro Obregón durante cierta temporada
- Los hermanos Santiago y Juan Cárdenas
Reconocía la influencia de Giorgio Morandi en sus naturalezas muertas, aunque insistía en que seguía haciendo lo que le gustaba, consciente o inconscientemente.
Rutinas y confesiones personales
Samudio describía sus hábitos de trabajo: comenzaba alrededor de las nueve de la mañana en su estudio. Antes fumaba Pielroja sin filtro, pero luego cambió al tabaco. "Era para quitar esa gelidez de la mañana, para comenzar a trabajar y entrar en materia", explicaba.
El artista también revelaba detalles personales:
- Tomaba whisky y aguardiente, aunque en sus últimos años ya no tanto por problemas de salud
- Nunca pudo fumar marihuana, aunque lo intentó por curiosidad
- Desarrolló el gusto por lavar platos, habilidad que bromeaba le permitiría irse a Nueva York sin papeles
- Ayudaba a su esposa, quien estaba enferma
Reflexiones sobre la vida y la política
Samudio se definía a sí mismo como "un tipo que se va a ir de este mundo, muy a su pesar". Confesaba que de joven quiso ser aviador, atraído por los mapas y la tinta china, pero encontró su verdadero camino en el arte.
Políticamente, se declaraba simpatizante del Partido Liberal aunque nunca votó. "En este país, para una entrevista hay que ser uno muy político, porque las prensas son gobiernistas", criticaba. Esta postura crítica hacia el poder se reflejaba indirectamente en parte de su obra gráfica.
El color preferido y el legado
Cuando se le preguntó qué color sería si pudiera elegir uno, respondió sin dudar: "Verde, verde que es mi color preferido verde, de los verdes míos".
Con la partida de Antonio Samudio, Colombia pierde a uno de sus últimos grandes maestros del arte. Su obra, ese "martirio muy sabroso" que tanto amó crear, permanece como testimonio de una vida dedicada apasionadamente a la búsqueda del color y la expresión artística auténtica.