El Parque Centenario de Bucaramanga: una memoria urbana que resurge en redes sociales
Un video que circula activamente en TikTok ha vuelto a poner sobre el tapete una de las transformaciones urbanas más significativas y recordadas de Bucaramanga: aquella época en que el emblemático Parque Centenario fue completamente ocupado por casetas, ventas populares y hasta se convirtió en un terminal de transporte improvisado.
De parque cívico a centro comercial informal
El Parque Centenario, inaugurado el 20 de julio de 1910, fue durante buena parte del siglo XX un espacio de tertulia y encuentro ciudadano en Bucaramanga. Su importancia cultural se consolidó aún más en 1928 con la apertura del Teatro Santander en sus inmediaciones. Sin embargo, esta vocación original comenzó a torcerse dramáticamente a principios de la década de 1960.
La transformación inició cuando el costado suroccidental del parque fue habilitado de forma "provisional" para reubicar a vendedores ambulantes que ocupaban la carrera 15. Como suele ocurrir en la historia urbana colombiana, esa provisionalidad se convirtió en permanencia. Según documentación periodística, el traslado comenzó con apenas 12 comerciantes, pero para 1962 ya gran parte del parque estaba cubierta por casetas.
La fuente ornamental, las zonas verdes y los pasos peatonales quedaron literalmente sepultados bajo estructuras de lata y madera. Paralelamente, el costado norte del parque se transformó en un terminal improvisado para buses y vehículos de servicio intermunicipal, completando una metamorfosis urbana que alteró profundamente el carácter original del espacio público.
El respaldo institucional a un fenómeno en expansión
El antiguo Sanandresito del Parque Centenario no creció únicamente por inercia social, sino que contó con respaldo oficial en múltiples momentos. Una investigación académica sobre comercio informal en Bucaramanga identifica 1967 como el año del primer reconocimiento formal de esta actividad en la ciudad.
El Acuerdo 015 del 30 de agosto de 1967 oficializó el traslado de casetas al Parque Centenario, mientras que el Decreto 065 de 1968 permitió explícitamente a los vendedores ejercer allí su actividad comercial. Este marco normativo sentó las bases para lo que vendría después.
La década de 1970 marcó la etapa de expansión más clara del fenómeno. El Acuerdo 028 de abril de 1973, expedido por el Concejo de Bucaramanga, autorizó la instalación de 80 nuevas casetas en el costado noroccidental del Parque Centenario para vendedores estacionarios. Este dato es crucial porque demuestra que el Sanandresito ya no era considerado un arreglo temporal, sino una política urbana de facto, aceptada como solución laboral y comercial en una ciudad que no encontraba otras formas de absorber el crecimiento del rebusque popular.
Una contradicción urbana con profundas raíces sociales
Visto desde la perspectiva actual, el antiguo Sanandresito representó una contradicción fundamental en el desarrollo de Bucaramanga. Por un lado, significó la ocupación masiva de un bien público que había nacido con vocación de parque cívico y espacio de encuentro ciudadano. Por otro lado, fue el sustento económico de decenas de familias y se convirtió en una vitrina de comercio popular donde se podía encontrar prácticamente de todo.
Esta dualidad explica por qué el video que hoy circula en redes sociales toca una fibra tan profunda en la memoria colectiva bumanguesa. Las imágenes no muestran una Bucaramanga idealizada, ordenada y estéticamente pulcra, sino una ciudad real, tensionada, pragmática, que metió el comercio informal al corazón mismo de su centro histórico durante décadas.
Un proceso de desmonte que tomó años y dejó secuelas
La salida definitiva del modelo del Sanandresito en el Parque Centenario fue un proceso gradual que tomó varios años. La cronología institucional indica que en 1972 la Alcaldía adquirió un lote de aproximadamente 6.400 metros cuadrados en el barrio Alarcón para reubicar a los comerciantes del parque.
En 1981 comenzó a gestarse la cooperativa que agruparía a estos comerciantes, inicialmente con 42 asociados. Las obras del nuevo centro comercial arrancaron en 1985, y en 1987 fue finalmente inaugurado el edificio de Sanandresito La Isla, diseñado específicamente para albergar esta actividad comercial de manera organizada.
El punto culminante llegó entre la noche del 31 de octubre y la madrugada del 1 de noviembre de 1987, cuando fueron desmontadas las últimas casetas del Parque Centenario y el espacio público fue finalmente liberado después de más de dos décadas de ocupación comercial.
Una herida urbana que nunca cerró completamente
Sin embargo, la historia del Sanandresito en el Parque Centenario nunca quedó del todo cerrada. Un informe oficial de la Defensoría del Espacio Público de Bucaramanga revela que todavía en abril de 2024 se realizaban controles para contener la presencia de ventas ambulantes en el parque, el cual ha sido objeto de varias intervenciones de remodelación por parte de la Alcaldía.
Este dato es revelador: medio siglo después de iniciado el fenómeno, la ciudad sigue discutiendo y enfrentando los mismos desafíos que aquellas imágenes antiguas resumen de manera elocuente. El antiguo Sanandresito no es solo una memoria viral que resurge periódicamente en redes sociales; es una herida urbana que Bucaramanga nunca terminó de resolver completamente, un capítulo de su historia que sigue influyendo en la dinámica actual de su espacio público y en la relación entre formalidad e informalidad en el corazón de la ciudad.



