ANT despliega operativo en Córdoba para atender emergencia invernal y entregar tierras
Una luz de esperanza ilumina nuevamente a cientos de familias campesinas cordobesas que vieron cómo sus cultivos, viviendas y pertenencias, construidas con esfuerzo durante toda una vida, se perdían gradualmente ante la devastadora ola invernal. Esta semana, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) se sumó activamente a la Misión Córdoba, la iniciativa gubernamental liderada por el presidente Gustavo Petro y su gabinete para ofrecer respuestas concretas a la situación de vulnerabilidad que afecta a campesinos, pescadores y habitantes urbanos desde hace semanas.
Despliegue territorial y diálogo con comunidades
Bajo la dirección de Juan Felipe Harman, la ANT movilizó aproximadamente 50 funcionarios en el territorio cordobés con un doble propósito: recorrer junto a campesinos afectados y pescadores los puntos críticos que provocaron las inundaciones, y proceder con la entrega formal de tierras a los damnificados. "Hoy entregamos tierras a damnificados y estamos escuchando a quienes están padeciendo las consecuencias de esta enorme emergencia climática", declaró Harman, añadiendo que "se buscará salvaguardar a las familias de Córdoba y vamos a asegurar que con estas tierras que entregamos, estén en mejores situaciones que en los albergues".
El miércoles, la Agencia compartió espacios de diálogo con comunidades campesinas y pescadores del territorio, identificando específicamente cuáles puntos fueron los causantes principales de las inundaciones en ciénagas y playones. Al día siguiente, los 50 funcionarios se desplegaron por los parajes cordobeses con una hoja de ruta diseñada para intervenir estos puntos y prevenir futuros desbordamientos.
Identificación de puntos críticos y daños históricos
Al encuentro asistieron campesinos y pescadores de municipios como Ciénaga de Oro, Montería y Cereté, quienes durante años han alertado sobre las consecuencias irremediables del acaparamiento de tierras y los desvíos de cuerpos de agua. Lina Salcedo, subdirectora de Administración de Tierras de la Nación, explicó: "Queremos, de la mano de quienes habitan el territorio, identificar lo que el hombre ha realizado a lo largo de mucho tiempo sobre ciénagas y humedales. Tenemos que intervenir para que el agua fluya y haya nuevas alternativas para atender esta emergencia".
La problemática tiene raíces históricas profundas. Desde hace décadas, actores privados han desviado los caudales de las principales fuentes acuíferas del departamento para beneficio particular. Un ejemplo claro son los ganaderos que construían jarillones (muros de contención) para que su ganado accediera al agua, privatizando así un recurso común y generando una bola de nieve de daños ambientales.
Victor Moreno, campesino cordobés e integrante de la Junta de Baldíos del departamento, expresó: "Esos diques y jarillones construidos fueron hechos para proteger finqueros y manos privadas. Vamos a volver a lo que era el agua antes: vida. Esos terraplenes han sido denunciados hace años, pero tan solo hasta este Gobierno nos escuchan".
Recuperación de ciénagas y plan de intervención
En las ciénagas de El Vidrial y Corralito, la ANT ejecutará procesos de deslindes (separación de predios) para recuperar tierras que han sido explotadas irregularmente por privados que modificaron los cauces de agua para su beneficio. Harman anunció: "Vamos a sostener un encuentro con la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú para que, a partir del diagnóstico preliminar sobre los puntos críticos, construyamos una hoja de ruta que haga posible una intervención inmediata orientada a la recuperación de las ciénagas".
El director de la ANT enfatizó que proteger las ciénagas y las comunidades que dependen de ellas equivale a salvaguardar la vida, el agua y la soberanía alimentaria del territorio cordobés.
Entrega de predios con significado histórico de reparación
Junto a las acciones preventivas, se desarrolló una medida con profundo significado reparador para el campesinado cordobés. La ANT entregó dos predios que funcionaron como epicentros del paramilitarismo y que pertenecieron a los hermanos Castaño a familias campesinas que, además de haber sido testigos de la violencia en la región, resultaron damnificadas por la ola invernal.
Se trata del predio Doble Cero y una parcela adicional donde los hombres de Vicente y Fidel Castaño acapararon tierras, estableciendo según reportes del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) una cadena de "despojos e impunidad que generaba desplazamientos masivos y posteriores compras de las tierras de poblaciones que llevaban años reclamando al Estado el reconocimiento de su titularidad".
En total son 480 hectáreas ubicadas en la zona rural de Montería que hoy pueden ser ocupadas, explotadas y cultivadas por víctimas del conflicto que también sufrieron los embates de la ola invernal. Estas tierras fueron entregadas años atrás por Jesús Ignacio Roldán, conocido como "Mono Leche", en el marco de su proceso de reparación y entrega de bienes dentro del proceso de Justicia y Paz.
Impacto en la Reforma Agraria y soberanía alimentaria
Harman afirmó: "Se trata de un predio que fue de los hermanos Castaño. Un predio que hoy la ANT recupera para que la tierra cambie de manos, vuelva a la comunidad rural y se consolide como principal instrumento de reparación para las víctimas de las inundaciones en esta región".
Según estudios de la Agencia Nacional de Tierras, estos predios no solo representan una deuda saldada con el campesinado que esperó décadas para ser reparado tras su desplazamiento, sino también una oportunidad para contribuir a la soberanía alimentaria de Colombia mediante proyectos avícolas y piscícolas. "Con esta diligencia, la Agencia Nacional de Tierras sigue comprometida con la Reforma Agraria, entendida como el camino para transformar los antiguos fortines de la violencia en territorios de paz, producción y dignidad para el campesinado colombiano", concluyó el director de la ANT.