La Habana, 5 jun (EFE).- Ya sea por su participación en los contactos con Washington, por sus declaraciones en contra del imperialismo o por ser blanco de las últimas sanciones de Estados Unidos, la familia del expresidente Raúl Castro —habitualmente alejada del foco público— se encuentra desde hace semanas en el centro de la atención informativa.
Presión estadounidense sobre Cuba
La presión de Estados Unidos sobre Cuba ha puesto de manifiesto que el expresidente, quien acaba de cumplir 95 años esta semana, sigue siendo el principal tomador de decisiones en el país, a pesar de estar formalmente retirado de todos sus cargos. Además, ha revelado que algunos de sus familiares desempeñan roles clave en la isla. ¿Quién es quién en el clan?
Raúl Guillermo Rodríguez Castro
Con 41 años, es nieto de Raúl Castro. En pocas semanas ha pasado de ser un discreto guardaespaldas personal de su abuelo a convertirse en el interlocutor de la parte cubana en el diálogo con Washington. Según diversas fuentes, su condición de nieto favorito, miembro de una nueva generación y figura relevante tanto en el Ministerio del Interior (Minint) como en el conglomerado empresarial del Ejército, Gaesa, lo han catapultado ante los ojos de Estados Unidos. Rodríguez Castro es hijo de Débora Castro y del general y empresario Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, fallecido en 2022. Este último fue presidente de la ahora sancionada Gaesa durante dos décadas, además de miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) y, por un tiempo, potencial delfín del castrismo.
Óscar Pérez-Oliva Fraga
Sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro, ha experimentado un meteórico ascenso político en apenas dos años, hasta convertirse, según algunos observadores, en uno de los candidatos mejor posicionados para asumir los máximos cargos del Gobierno cubano. El despegue de este ingeniero electrónico de 55 años comenzó en mayo de 2024, cuando asumió el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera. En octubre de 2025 fue nombrado además vice primer ministro y dos meses más tarde fue designado diputado, un paso necesario para poder ser designado presidente del país. Pérez-Oliva, nieto de Ángela —la hermana mayor de los hermanos Castro—, se ha caracterizado por un perfil más técnico que ideológico, alejado de la retórica familiar y dentro del discurso oficial. Él ha sido el encargado de anunciar medidas como la apertura del sector privado a cubanos residentes en el exterior. Formado también en empresas de Gaesa antes de saltar a la administración central, tiene dos hijos que residen en Miami, donde han establecido negocios, según medios cubanos independientes.
Mariela Castro
Sexóloga y diputada, Mariela Castro, de 63 años, es hija de Raúl Castro y, durante años, la figura con mayor proyección pública. Diputada desde 2013 y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), ha defendido los derechos de la comunidad LGBTIQ siempre que no colisionen con las posiciones oficialistas. Recientemente ha sido la única miembro de la familia que ha dado declaraciones. "Aquí estamos preparados para combatir al imperialismo", afirmó a EFE en un acto de repulsa por la imputación penal contra su padre en EE.UU. Sus declaraciones han generado a menudo controversia, como cuando negó que las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) de los años 60 fuesen campos de trabajos forzados para jóvenes considerados no aptos para el servicio militar obligatorio, entre ellos los homosexuales.
Alejandro Castro
De 60 años, fue durante años un estrecho colaborador de su padre, Raúl Castro, especialmente durante su presidencia (2006-2018), aunque siempre tras bambalinas. Pese a llevar años fuera del foco público, EE.UU. lo incluyó esta semana en una lista de sancionados, junto a su hijo Raúl Alejandro Castro Calis. Coronel del Ministerio del Interior, ha estado a cargo de los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia. Jugó, de la mano de su padre, un importante papel en las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana en el llamado deshielo (2014-2017). En 2018 salió del foco público, coincidiendo con la marcha de su padre de la presidencia del país y el fin del deshielo. Desde entonces solo se le ha visto en un par de manifestaciones oficialistas, marchando siempre en un discreto segundo plano.



