La pintora cordobesa María José Ruiz López ha completado el retrato oficial de León XIV, encargado por la Conferencia Episcopal Española con motivo de la visita del Pontífice a España. La obra, un óleo sobre lienzo de dos metros de altura, fue ejecutada en seis semanas y representa al Papa a tamaño natural, buscando transmitir una sensación de cercanía y presencia real.
El marco arquitectónico y su simbolismo
La elección del nártex de la Archibasílica de San Juan de Letrán como fondo arquitectónico responde a tres ejes simbólicos fundamentales, según explicó la autora en un comunicado. En primer lugar, constituye un homenaje a León XIV por haber asumido este nombre pontificio en continuidad con la figura y el legado de León XIII. Por ello, la autora ha querido situarlo en el templo que custodia el sepulcro de aquel ilustre predecesor, estableciendo así un vínculo simbólico entre ambos pontificados.
Vínculo con los obispos españoles
En segundo lugar, al tratarse de una obra destinada a la Conferencia Episcopal Española, la elección de la catedral de Roma recuerda la condición del Papa como obispo de Roma y subraya el vínculo que lo une al conjunto de los obispos españoles.
Arte y fe en diálogo
Finalmente, la recreación de la monumental arquitectura de Borromini y Galilei reivindica el papel histórico de la iglesia como gran mecenas de las artes y pone en valor el encuentro entre fe y belleza. La obra incorpora además una reflexión sobre la creación artística en un tiempo marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial, cuestión abordada por el propio Pontífice en su reciente encíclica Magnifica Humanitas. Así, frente a las tecnologías capaces de generar imágenes inmediatas, el retrato reivindica el valor insustituible de la mirada, la sensibilidad, la experiencia y la mano humana.
El corazón simbólico bajo los pies del Papa
El verdadero corazón simbólico del retrato se encuentra bajo los pies del Pontífice, donde María José Ruiz ha recreado la playa de Hipona, escenario de la reflexión de San Agustín en torno al misterio de la Trinidad. Sobre la arena aparecen las huellas de un niño, un pozo colmado de agua y una vieira, elementos que evocan visualmente aquel célebre episodio. La vieira remite además al Apóstol Santiago, Patrón de España.
Metáfora visual de la transformación
La principal metáfora visual de la obra reside en la transformación progresiva del frío mármol en arena cálida. Con ella, la artista ha querido evocar los más de veinte años que León XIV dedicó en Perú al acompañamiento de las comunidades más vulnerables. La obra busca, en definitiva, transmitir la humanidad y cercanía del Pontífice a través de un lenguaje pictórico que combina tradición y simbolismo contemporáneo.



