La confianza de los ciudadanos colombianos en el Gobierno sigue siendo de las más bajas entre los países evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según el informe Government at a Glance, Colombia obtuvo un nivel de confianza del 28,7%, ubicándose en la parte baja de la clasificación internacional y superando únicamente a Grecia, que registró un 27,3%.
Este resultado coloca a Colombia por debajo de economías como Estados Unidos (29,4%), Letonia (31%), Japón y Eslovaquia (ambos con 32,1%), Chile (33,5%), Reino Unido (34,2%), Francia (37,3%) y España (38,5%). La medición evalúa la confianza de los ciudadanos en la capacidad de sus gobiernos para actuar en beneficio de la población y gestionar adecuadamente los asuntos públicos.
Factores detrás de la baja confianza
Mateo Amaya, politólogo e internacionalista, señaló que uno de los principales factores es la persistencia de la corrupción y la falta de transparencia. "Una de las cosas que más explica esta baja confianza es el tema de la corrupción y la falta de transparencia. No es algo nuevo, pero se ha afianzado y ha generado más desconfianza", afirmó. Agregó que la corrupción sigue siendo una de las principales preocupaciones y que Colombia ha perdido posiciones en indicadores internacionales de percepción de corrupción.
Por su parte, Remi Stellian, docente de economía de la Universidad Javeriana, sostuvo que la corrupción es solo una de varias variables que afectan la confianza institucional. "Entre los factores decisivos están la corrupción, la capacidad de las administraciones públicas para promover el desarrollo económico y su capacidad para proteger los derechos de los ciudadanos frente a la violencia y los conflictos", explicó.
Rezagos históricos y violencia
Según Stellian, Colombia presenta rezagos históricos en esos tres frentes. Mencionó las dificultades para impulsar transformaciones estructurales en el sector rural, la alta concentración de la tierra y la percepción de que intereses particulares condicionan decisiones públicas. Además, la reaparición de focos de violencia en diversas regiones ha influido en el deterioro de la confianza. "Existe un sentimiento de impunidad frente a grupos ilegales y casos de corrupción, lo que afecta la percepción ciudadana sobre el Estado", dijo.
Amaya coincidió en que el deterioro de la seguridad impacta directamente la legitimidad institucional. "Uno de los primeros servicios públicos es la seguridad. Si no hay fuerzas que garanticen el respeto a las instituciones y la ley, se destruye la confianza", afirmó. La expansión de grupos armados ilegales genera una sensación de ausencia estatal, donde el ciudadano no ve una autoridad que garantice sus derechos.
Relación con el desarrollo económico
Stellian explicó que existe una relación consistente entre crecimiento económico y confianza en el Gobierno. "Una economía que crece atrae inversiones y distribuye más ingresos. Cuando las acciones del Gobierno no mejoran las condiciones económicas, se abre la puerta a la desconfianza", señaló. Destacó que Estados Unidos, pese a ser la principal economía mundial, también tiene una confianza institucional por debajo del promedio de las economías desarrolladas, debido a la polarización política, el aumento del costo de vida y la desigualdad.
En Colombia, se suma un conflicto interno que resurge y un desarrollo económico estancado. "Aunque el Gobierno no es el único responsable, esto alimenta la desconfianza hacia él", afirmó Stellian.
Países con mayor confianza
El informe de la OCDE muestra que los mayores niveles de confianza se registraron en Suiza (81%), Luxemburgo (80,7%), Finlandia (69,3%), Noruega (59,6%), Irlanda (58,5%), México (56,1%), Dinamarca (55,6%), Alemania (51,4%), Suecia (51,2%), Canadá (50,9%) e Islandia (50,9%). Para Stellian, el caso de Suiza destaca por sus mecanismos de democracia directa y participación ciudadana. "Lo importante es que la población se sienta escuchada y participe en el diseño, monitoreo y evaluación de políticas públicas. Eso ayuda a construir confianza, aunque toma tiempo", afirmó.
Claves para fortalecer la confianza
Mateo Amaya considera que Colombia necesita profundizar la descentralización, fortalecer la meritocracia en el sector público, mejorar la capacidad para investigar actos de corrupción y revisar los mecanismos de control político. Remi Stellian coincide en que la confianza es un activo institucional que tarda años en construirse y es determinante para impulsar reformas de largo plazo. "La confianza en el Gobierno es clave para aprobar reformas", concluyó.



