Cuando se habla de La Mojana, la conversación suele centrarse en los desastres causados por las inundaciones. Sin embargo, en voz baja y muchas veces al margen de los titulares, se reconoce a esta región como un territorio que, desde tiempos prehispánicos, ha desarrollado un profundo conocimiento sobre el agua y sus dinámicas. Ese saber se ha convertido en un motor para promover la vida y la resiliencia.
Un legado ancestral
En nueve municipios —seis del departamento de Sucre y tres de Córdoba— aún se conservan evidencias del Sistema Hidráulico Prehispánico del Bajo Río San Jorge. Este sistema, construido por las culturas que habitaron la región antes de la llegada de los españoles, demuestra una avanzada comprensión de los ciclos del agua y su manejo sostenible. Canales, jagüeyes y terraplenes son solo algunas de las obras que permitieron a estas comunidades controlar las crecientes y aprovechar los recursos hídricos para la agricultura y la vida cotidiana.
Patrimonio arqueológico en riesgo
A pesar de su importancia, este patrimonio arqueológico enfrenta amenazas constantes. La falta de reconocimiento oficial, la expansión de la frontera agrícola y los fenómenos climáticos extremos ponen en peligro estas estructuras milenarias. El Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) ha señalado la necesidad de proteger y estudiar estos vestigios, que son clave para entender la relación histórica entre el ser humano y el agua en el Caribe colombiano.
La Mojana: más que inundaciones
La narrativa predominante sobre La Mojana se enfoca en la vulnerabilidad y el desastre. Pero sus habitantes han demostrado una capacidad ancestral para adaptarse y convivir con el agua. El conocimiento acumulado durante siglos podría ser la clave para enfrentar los desafíos actuales del cambio climático y la gestión del riesgo. Por ello, diversos expertos y organizaciones abogan por visibilizar esta otra cara de la región: la de la innovación prehispánica y la sabiduría hídrica.
Una invitación a mirar más allá
El Sistema Hidráulico Prehispánico del Bajo Río San Jorge no solo es un testimonio del pasado, sino una lección para el presente. Su estudio y conservación pueden ofrecer soluciones sostenibles para el manejo del agua en zonas propensas a inundaciones. La Mojana, entonces, no es solo sinónimo de tragedia, sino también de resistencia, conocimiento y vida.



