A solo 12 días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, programada para el 21 de junio de 2026, el esperado debate entre los candidatos Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella se encuentra en un punto muerto. A pesar de que ambas campañas han designado equipos de compromisarios para negociar las condiciones, las nuevas exigencias y las diferencias sobre el formato y los participantes han impedido llegar a un acuerdo.
Nombramiento de compromisarios y primeras diferencias
El proceso comenzó cuando Abelardo de la Espriella nombró a Joaquín Gutiérrez Caballero, jefe de campaña, y a Carlos Suárez, estratega político, como sus representantes para negociar el debate. Esto ocurrió tras la insistencia de Iván Cepeda, quien ya había designado a su equipo semanas atrás. Sin embargo, el nombramiento no garantizó un consenso inmediato, ya que persisten discrepancias fundamentales sobre la estructura del encuentro.
Propuesta de incluir a los vicepresidentes
Una de las principales diferencias radica en la composición del debate. De la Espriella propuso que participen también las fórmulas vicepresidenciales: José Manuel Restrepo por su campaña y Aída Quilcué por la de Cepeda. Según el candidato, la relevancia constitucional del cargo vicepresidencial justifica su inclusión, sugiriendo incluso preguntas simultáneas a los cuatro integrantes de los tiques. Esta propuesta fue rechazada tajantemente por Cepeda, quien en sus redes sociales argumentó que en Colombia y en la mayoría de las democracias, los debates presidenciales son exclusivamente entre los aspirantes a la jefatura del Estado. El senador instó a De la Espriella a no usar a su vicepresidente como escudo para evitar la confrontación directa.
Reacción de los compromisarios
El representante Gabriel Becerra, compromisario de Cepeda junto a Gabriela Parra, respondió a las declaraciones de De la Espriella enfatizando que las reglas deben ser acordadas, no impuestas. Becerra manifestó su disposición a reunirse con los delegados de la campaña contraria para garantizar condiciones de transparencia, equilibrio y justicia, con el objetivo de que el país escuche propuestas concretas y no sea espectador de amenazas ni espectáculos mediáticos, según informó Caracol Radio.
Otros puntos de discordia
Además del formato, hay desacuerdos sobre el escenario y la organización. La campaña de Cepeda envió solicitudes a RCN, Caracol Televisión y RTVC para organizar tres debates nacionales. Por otro lado, De la Espriella había condicionado inicialmente su participación a que Cepeda reconociera formalmente los resultados de la primera vuelta del 31 de mayo, cuestionados por sectores de izquierda ante denuncias de presunto fraude. Cepeda reconoció dichos resultados la noche del domingo, eliminando ese obstáculo.
Falta de diálogo directo
A pesar de la voluntad expresada públicamente por ambos candidatos de debatir, fuentes de ambas campañas confirman que hasta la fecha no ha habido un diálogo directo entre los compromisarios para definir lugar, fecha y hora del primer encuentro oficial. El reloj electoral sigue avanzando hacia el 21 de junio, dejando en vilo la posibilidad de que la ciudadanía presencie una confrontación directa de propuestas de gobierno.



