Desde que las segundas vueltas existen en Colombia, luego de su creación en la Constituyente de 1991, siempre han sido dramáticas. La primera en estrenar esa figura, que llegó como herencia del sistema electoral francés, fue la elección presidencial de 1994, entre Ernesto Samper y Andrés Pastrana, en un país marcado por la incertidumbre. Apenas un año antes había caído Pablo Escobar, pero el cartel de Cali seguía siendo una fuerza determinante. La campaña transcurrió en medio de tensiones por los acercamientos del fiscal Gustavo de Greiff con grupos ilegales y el escándalo del Proceso 8.000, que salpicó a la campaña de Samper con dineros del narcotráfico.
La evolución de las segundas vueltas
Desde 1994, Colombia ha vivido cinco segundas vueltas presidenciales: 1994, 1998, 2014, 2018 y 2022. Cada una ha tenido su propio contexto de polarización y tensión. En 1998, Andrés Pastrana venció a Horacio Serpa en medio de las negociaciones de paz con las FARC. En 2014, Juan Manuel Santos se impuso a Óscar Iván Zuluaga en un ambiente de polarización por el proceso de paz. En 2018, Iván Duque derrotó a Gustavo Petro, y en 2022, Petro venció a Rodolfo Hernández, marcando la primera victoria de la izquierda en Colombia.
El impacto del sistema electoral
La segunda vuelta fue diseñada para garantizar que el presidente electo tenga un respaldo mayoritario, pero también ha profundizado las divisiones políticas. Expertos señalan que este sistema obliga a los candidatos a moderar sus discursos para atraer a votantes de otras tendencias, aunque en la práctica ha intensificado la polarización.
La historia de las segundas vueltas en Colombia refleja la evolución política del país, desde el bipartidismo tradicional hasta el surgimiento de nuevas fuerzas. Cada elección ha dejado lecciones sobre la importancia del voto y la necesidad de fortalecer la democracia.



