Ignorancia histórica de Abelardo De La Espriella: un peligro para Colombia
Ignorancia histórica de Abelardo De La Espriella

Entre 1984 y 2017, Colombia suspendió la enseñanza de historia en las escuelas, y las consecuencias de esa decisión se reflejan hoy en las declaraciones del candidato presidencial Abelardo De La Espriella. Este abogado de 47 años demuestra ignorar los hechos del pasado reciente, como cuando afirma que la paz no se negocia y que la experiencia empírica muestra que los acuerdos no han servido de nada.

Una visión distorsionada de la historia

De La Espriella, cercano a Marco Rubio y al Partido Republicano de Estados Unidos, propone renovar alianzas con ese país e Israel para derrotar el narcoterrorismo, sin conciliar con bandidos ni hacer procesos de paz. Sin embargo, la historia colombiana está llena de ejemplos donde la negociación fue clave. En los años cincuenta, para frenar la violencia bipartidista, los partidos Liberal y Conservador acordaron el Frente Nacional. En 1980, el gobierno de Julio César Turbay negoció con el M-19 tras la toma de la Embajada de República Dominicana, logrando la liberación de 61 rehenes y 15 embajadores. En 1984, Belisario Betancur dialogó con las FARC, dando origen a la Unión Patriótica, un intento de transición a la política que terminó con el asesinato de más de 4.000 militantes desarmados.

El candidato sostiene que la paz debe imponerse con la fuerza de las armas y las leyes, llevando a los bandidos a la cárcel o dándoles de baja. Pero Colombia ya vivió la militarización en los años setenta, con los Consejos Verbales de Guerra, el Estado de sitio, desapariciones y torturas. La doctrina de Seguridad Nacional convirtió a cada ciudadano en sospechoso. ¿Eso trajo paz? Para De La Espriella, la izquierda es un enemigo acérrimo, como si la Guerra Fría no hubiera terminado.

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El origen de la Constitución de 1991

El candidato dice respetar la Constitución, pero parece ignorar su origen. En los Acuerdos de Cese del Fuego y Diálogo Nacional de 1984, Oscar William Calvo, del Partido Comunista Marxista-Leninista y el EPL, propuso una Asamblea Nacional Constituyente. Esa idea, nacida de acuerdos de paz, fue la semilla de la Constitución de 1991. Aunque tenga defectos, fue producto del diálogo nacional. De La Espriella, sin embargo, solo cree en la paz impuesta y anuncia que no habrá procesos de paz con él. Ya ensayamos el militarismo y conocemos sus resultados. Critica los Acuerdos de 2016 con las FARC y ridiculiza lo pactado, sin analizar el contexto ni las probabilidades. No menciona lo que hizo Iván Duque al buscar hacer trizas la paz.

La paz es una apuesta de país que requiere voluntad política de Estado, partidos y sociedad. Exige superar la pobreza y reducir la desigualdad, imponer un Estado Social de Derecho y el monopolio de la fuerza. Las apuestas militaristas de De La Espriella llevarían a una mayor fragmentación de los grupos armados y a una confrontación más intensa que afectaría a los civiles.

Misoginia y falta de ética

No podemos ignorar la actitud machista del candidato. Cuando la periodista María Lucía Fernández, de Caracol, le preguntó sobre gobernar sin ética, respondió: “La ignorancia es atrevida”. Además, insistió en que ella mirara hacia su pene. Esta conducta falocéntrica revela una concepción irrespetuosa y excluyente hacia las mujeres. ¿Qué trato dará a las mujeres si llega a la Casa de Nariño? No se trata de carácter o de ser costeño, sino de una visión indigna basada en la desigualdad de género.

En conclusión, Abelardo De La Espriella no es el gobernante que merecemos como país. Su ignorancia histórica, su rechazo al diálogo y su misoginia lo convierten en una opción peligrosa para Colombia.

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