La llamada “Era Digital” venía con gran ímpetu desde 2010, y se ha acelerado con la pandemia (2020) y la difusión de la inteligencia artificial (como ChatGPT en 2023). Esta era digital contiene múltiples aristas contradictorias y demandantes para todos sus actores: i) las firmas; ii) los reguladores; y iii) la sociedad en su conjunto, especialmente los educadores. Por eso resulta importante dimensionar los vasos comunicantes en materia de competencia infraestructural en los avances de inteligencia artificial (IA), que ocurren a pasos muy acelerados en el período 2023-2026.
Preguntas clave sobre la IA
Las preguntas clave son: ¿están ocurriendo suficientes negocios rentables que justifiquen las grandes inversiones en IA? ¿Cuál es el grado de concentración de los negocios en IA y sus perspectivas para evitar oligopolios colusivos?
Dinámicas de inversión
Lo primero que cabe resaltar es que se tienen elevadas dinámicas de inversión en IA, que vienen superando el 100% en la relación inversión IA/utilidades durante 2025-2026 en grandes jugadores como Nvidia, Amazon, Google-Alphabet y Microsoft. Esto, a su vez, mantiene todavía buenos niveles de contratación laboral, incluyendo profesionales capacitados (white collar). Pero todo parece indicar que se tienen serias amenazas de menor contratación hacia 2028-2030.
Esto se debe a que se observa una reducción en la “fricción entre mercados” a medida que la IA avanza en la ejecución de muchos procesos operativos, volviéndolos más ágiles y de menor costo. Por ejemplo, se pronostica que esa menor fricción en los mercados financieros ocasionará una reducción de los márgenes de hasta el 3% que cobran las tradicionales tarjetas de crédito a los establecimientos financieros. Nuevos mecanismos de pago permitirán que el comercio acceda a una clientela amplia bajo nuevas pasarelas digitales.
Los cinco niveles de competencia en IA
En el gráfico adjunto hemos sintetizado nuestro entendimiento sobre los cinco niveles de competencia que hoy enfrenta la penetración de la IA.
Primer nivel: fabricantes de microchips
En un primer nivel aparecen los fabricantes de microchips, donde Nvidia y TSMC se disputan el liderazgo en los de mayor eficacia y costo (hasta US$1 millón por pieza). Relata Miller (2021, Chip War) cómo el desarrollo de la tecnología asociada con Holanda, Gran Bretaña y Alemania ha permitido desplazar la “antigua” de Intel de Estados Unidos en las dos últimas décadas. Estos procesadores superágiles lideran la guerra balística entre Ucrania y Rusia o entre Israel y Medio Oriente.
Segundo nivel: creadores de IA
En un segundo nivel se tiene la competencia entre los denominados “creadores” de la IA. El ejemplo más citado ha sido OpenAI y las grandes inversiones que le habilita Microsoft para aprovechar su posicionamiento pionero. Sin embargo, la sorpresa de mejor focalización la ha dado DeepMind. A pesar de su menor capacidad en data crunching, obtiene mejor optimización entre hardware y software al operar con chips específicos.
Tercer nivel: supergestores de IA
El tercer nivel de competencia ocurre entre los “supergestores” de la IA, siendo por excelencia Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet-Google. Interesantemente, esta última alianza ha logrado penetrar negocios diferentes a los de las grandes plataformas o a los de sus programas en la nube. Esto ha propiciado el desarrollo del mercado de adaptación de chips específicos, con menor costo y eficacia en sus tareas (ver Clavijo, 2025, FinTech, FinTernet…, SSRN).
Cuarto nivel: preguntas-código sofisticadas
El cuarto nivel de competencia de la IA se focaliza en la provisión de “preguntas-códigos” con elevado nivel de sofisticación, explotando las necesidades sectoriales. Los líderes en estos frentes son actualmente Anthropic y Palantir, que están sustituyendo a las apps de tareas focalizadas al lograr integrar múltiples tareas aplicando principios de IA generativa. Sus áreas de cobertura van desde bufetes de abogados, áreas médicas o servicios operativos de la guerra en Medio Oriente.
El lector recordará el grave impasse reciente que enfrentó Anthropic al ser designado como entidad de “riesgo en seguridad nacional” por parte del Pentágono. Esto se debió a que se negó a entregar programas que le hubieran permitido a la IA tomar decisiones autónomas en materia balística en el conflicto de Medio Oriente a inicios de 2026. Valientemente, Anthropic demandó al Pentágono por esa designación tan arbitraria y expuso los peligros de generar tareas con mayor automatización en conflictos bélicos. Pero, tristemente, Google aceptó contratos con el Pentágono que podrían terminar en autonomía de guerra por parte de la IA.
Otro caso emblemático ha sido el de “simples reescrituras” de códigos de programación del IBM versión 2024, llegando a sustituir el modelo IBM-2026. De esta manera, el Claude-Code de Anthropic ha adelantado en dos años la aparición de la nueva máquina IBM.
Quinto nivel: nuevos dispositivos
El quinto nivel de competencia resultante de la IA se pronostica que ocurrirá antes de 2030, cuando la telefonía celular (Apple-Android) podría verse amenazada por una serie de nuevos aparatos (superminicomputadores) capaces de realizar tareas integradas. Sin embargo, muchos de estos avances requerirán solucionar el grave problema del escalamiento en los costos de provisión de energía.



