Cuatro mujeres latinoamericanas aspiran a la Secretaría General de la ONU
Cuatro mujeres latinoamericanas aspiran a la Secretaría General de la ONU

Por primera vez en 80 años, existe una alta probabilidad de que la diplomacia mundial sea dirigida por una mujer. Hace unas semanas, Naciones Unidas anunció formalmente a los seis candidatos que disputarán la Secretaría General, un cargo considerado desde su creación en 1945 como "el trabajo más difícil del mundo" y que hasta ahora ha sido ocupado exclusivamente por hombres. De los seis contendientes, cuatro son mujeres y dos son hombres, todos con amplia experiencia en resolución de conflictos y diplomacia internacional.

Candidatos en la contienda

Viviana Gamba, argentina que ocupó altos cargos en defensa de los derechos de la niñez, tuvo que retirar su candidatura al perder apoyos internacionales. Los aspirantes masculinos son el expresidente de Senegal, Macky Sall, y Rafael Grossi, argentino que dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, aún con la salida de Gamba, quedan tres mujeres latinoamericanas que podrían convertirse en el primer rostro femenino al frente de la diplomacia mundial, marcando un hito en la historia del organismo.

Michelle Bachelet

La expresidenta de Chile, de 74 años, es una de las candidatas más fuertes. Médica de profesión, ha ocupado los ministerios de Defensa y Salud en su país, así como cargos internacionales como la dirección de ONU Mujeres y la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Bachelet ha compartido su experiencia como víctima de la dictadura de Augusto Pinochet para promover un mensaje de paz y derechos humanos. Su principal propuesta es abordar el "preocupante retroceso" de los derechos de las mujeres a nivel global y reformar la ONU para garantizar representatividad y equilibrio. Aunque fue postulada por el gobierno de Gabriel Boric, su respaldo fue retirado tras la llegada de José Antonio Kast, pero ella decidió continuar de manera independiente. Bachelet ha señalado que la ONU debe contener a la "extrema derecha que bajo una retórica populista busca erosionar la igualdad y la democracia".

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María Fernanda Espinosa

Ecuatoriana con 30 años de experiencia en paz y prevención de conflictos, fue presidenta de la Asamblea General de la ONU y lideró espacios de diálogo para evitar guerras. Durante la pandemia de covid-19, impulsó debates sobre gobernanza global. También ha sido afiliada a la Bosch Academy en Alemania y directora ejecutiva de Global Leaders en Madrid, promoviendo la participación femenina en espacios de poder. En Ecuador, fue ministra de Relaciones Internacionales y encargada de Defensa bajo el gobierno de Rafael Correa. Espinosa afirma que "la gran deuda de la ONU es fortalecer una arquitectura que prevenga conflictos y no llegar siempre tarde".

Rebeca Grynspan

Diplomática costarricense, de 70 años, postulada por su país. Fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998, y luego ministra de Hacienda, Vivienda y Asuntos Económicos y Sociales. Grynspan promete reformar la ONU para garantizar respuestas oportunas y eficaces en derechos humanos, especialmente de minorías históricamente excluidas como mujeres y niños. Sostiene que "las Naciones Unidas afrontan una crisis de confianza" y que "prevenir la guerra exige condiciones para una paz perdurable, como el desarrollo y la dignidad humana". También defiende que "las mujeres no son una cuestión secundaria. Somos la mitad de la población. Se nos debe considerar por nuestra capacidad, no por nuestras vulnerabilidades".

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Oportunidad de hacer historia

Diversas voces consideran que es momento de que una mujer lidere la ONU para reencauzar sus propósitos. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), un think tank estadounidense, señala que del próximo nombramiento dependerán varios pilares de la organización. Si se elige a una de estas tres mujeres, la ONU viraría su mandato hacia Latinoamérica, continente que solo ha tenido un secretario general (peruano) en 80 años. El mayor reto es dar voz y representatividad a la población femenina, que constituye más de la mitad del censo mundial. "Los anteriores secretarios a menudo han tenido dificultades para equilibrar intereses contrapuestos y afrontar crisis como el covid-19 o las guerras en Sudán, Ucrania y Gaza. El próximo secretario tendrá responsabilidades administrativas, humanas, de mediación y de mantenimiento de la paz", concluye el CFR. La elección se realizará antes de que termine el año, con la ratificación de los estados miembros de la Asamblea General.