La Haya, 9 jun (EFE).- El Gobierno neerlandés estudia incluir determinadas actividades de niños influyentes ('influencers') dentro de la prohibición del trabajo infantil para menores de 15 años, en un intento de frenar los casos en los que niños son usados como fuente de ingresos por sus padres o por empresas a través de contenidos comerciales en redes sociales.
Nueva estrategia del Ministerio de Trabajo
La medida forma parte de una nueva estrategia anunciada por el Ministerio neerlandés de Trabajo, que considera que la participación de menores en vídeos y publicaciones patrocinadas puede tener un impacto negativo en su bienestar y desarrollo, especialmente cuando hay un objetivo económico detrás.
Según una carta enviada al Parlamento neerlandés por el ministro de Trabajo, Thierry Aartsen, los riesgos para estos niños incluyen la pérdida de privacidad, problemas de autoestima y otras consecuencias de la exposición continuada en internet.
“Quiero que (...) la comercialización de contenido en internet realizado por y con niños quede comprendida dentro de la prohibición del trabajo infantil para menores de 15 años”, señaló Aartsen.
Preocupaciones respaldadas por estudios
La Inspección neerlandesa de Trabajo comparte estas preocupaciones, respaldadas por estudios en los que han participado expertos en desarrollo infantil. Hasta ahora, el Ejecutivo había estudiado regular esta actividad mediante un sistema similar al que se aplica al trabajo artístico infantil, que habría obligado a los padres a solicitar permisos específicos, pero ha concluido que esa vía es difícil de aplicar en la práctica.
Entre los obstáculos identificados está la ausencia, en muchos casos, de una relación laboral formal, y la dificultad de controlar las horas de trabajo y descanso de los menores, al realizarse la actividad en el entorno privado del hogar y difundir su labor a través de plataformas digitales. Por ello, el Ejecutivo estudia ahora una fórmula más directa: considerar como trabajo infantil prohibido la creación de contenido comercial por menores cuando tenga un carácter empresarial o lucrativo. “Dados los graves riesgos que esta forma de trabajo infantil supone para los menores, es importante establecer normas claras”, agregó.
Detalles de la propuesta
En su misiva, el ministro explica que la delimitación exacta de las actividades afectadas todavía está en estudio y analizará factores como la frecuencia con la que aparecen los menores en plataformas como YouTube, Instagram o TikTok y el grado de vigilancia de los contenidos. La propuesta, que se enviará al Parlamento en otoño, incluiría sanciones económicas para los casos más graves.
Además, el Ejecutivo quiere impulsar acuerdos con anunciantes y plataformas digitales para reforzar la protección de los menores, así como campañas informativas dirigidas a los padres.



