La salud y la agudeza cognitiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han vuelto al centro del debate político tras un tenso intercambio en el Congreso. El miércoles, el representante demócrata de California, Ted Lieu, cuestionó al secretario de Estado, Marco Rubio, sobre los largos “pestañeos” que el mandatario realiza en reuniones oficiales.
“No duerme, lo cual es un gran problema”, sostuvo Rubio cuando Lieu le preguntó si había presenciado que el presidente se quedara dormido en reuniones clave. El secretario de Estado agregó que recibe llamadas de Trump en la madrugada y que siempre estaba trabajando. Sin embargo, esto no dejó satisfecho a Lieu, quien aseguró que Rubio estaba mintiendo, pues existen videos que prueban que el presidente aparece con los ojos cerrados en reuniones clave.
“Literalmente estás hablando de temas de guerra y paz, y Donald Trump está durmiendo justo a tu lado”, dijo Lieu. “La incapacidad del presidente para mantenerse despierto en el trabajo ha provocado que otros países lo perciban de manera diferente. Se burlan de él”, remató.
Lieu mostró tres videos en los que se ve a Trump luchando contra el sueño. Uno de ellos fue grabado durante la ceremonia del Día de los Caídos. Sin embargo, hay mucho más que tres simples registros. La prensa ha recopilado al menos una docena de ocasiones en las que Trump parece haber perdido la batalla contra el sueño durante eventos de alta relevancia en su segundo mandato.
Antecedentes de episodios de sueño
Uno de los primeros y más comentados ocurrió en abril de 2025, durante el funeral del papa Francisco. Trump fue duramente criticado por aparentar quedarse dormido y revisar su teléfono, rompiendo el protocolo del Vaticano. Unas semanas más tarde, mientras realizaba una gira por Arabia Saudita, Trump aparece con los ojos cerrados durante una rueda de prensa para anunciar un acuerdo bilateral en Oriente Medio; el mandatario pareció desplomarse de sueño, lo que le valió el apodo de “Sleepy Don” (El dormilón Don, en español) por parte de sus detractores. Esto hacía referencia al apodo que el mismo Trump le puso al expresidente Joe Biden (Sleepy Joe), a quien el republicano cuestionó duramente por episodios similares de cansancio en reuniones oficiales.
El mandatario fue captado con los ojos cerrados durante las ponencias de la Cumbre de Energía e Innovación de Pensilvania, un foro enfocado en desarrollo energético que tuvo lugar en julio de 2025. En octubre, y a pesar de ser uno de los temas centrales de su agenda política, los registros mostraron a Trump luchando de forma evidente por mantenerse despierto durante el debate sobre Antifa.
La conferencia de prensa sobre fármacos contra la obesidad registró una escena similar. En el mismo evento de la Casa Blanca donde uno de los invitados sufrió un desmayo, el mandatario fue visto recostado en su silla con los ojos completamente cerrados.
A finales de 2025, Trump fue captado cabeceando dos veces mientras Marco Rubio lo respaldaba públicamente como líder internacional y, posteriormente, durante la firma de acuerdos con los mandatarios de Ruanda y la República Democrática del Congo. Y una vez más durante el acto oficial en el Despacho Oval para la firma de la orden ejecutiva que redujo la categoría penal de esta droga.
En enero de este año, y en un contexto de alta gravedad, mientras las fuerzas militares informaban sobre los ataques estadounidenses en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, el presidente fue visto al fondo de la sala cerrando los ojos en repetidas ocasiones. También el mandatario pareció cabecear profundamente en la icónica silla del Despacho Oval mientras hablaba el secretario de salud, Robert F. Kennedy.
En febrero, mientras el administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, exponía ante la prensa los detalles del desmantelamiento de las normas ambientales, el presidente volvió a mostrar serias dificultades para mantener los ojos abiertos. Durante la sesión inaugural de este nuevo organismo creado por su administración, el republicano cerró los ojos de forma prolongada, un momento que la oficina de prensa del gobernador de California, Gavin Newsom, utilizó públicamente para burlarse de él.
Los casos más recientes datan de marzo, durante su visita a Tennessee para evaluar estrategias de seguridad pública, y en mayo, durante un evento en el Despacho Oval sobre salud reproductiva, según recogió Newsweek.
La defensa de la Casa Blanca
El propio Trump ya se ha pronunciado tras los incidentes de finales de 2025, ironizando con que las reuniones de su propio gabinete “se habían vuelto bastante aburridas” y que solo cerraba los ojos porque quería “salir corriendo de allí”. En una entrevista posterior con The Wall Street Journal, el republicano enfatizó que su salud es “perfecta” y que cerrar los ojos le resulta “muy relajante”.
La estrategia de defensa del Ala Oeste ha pasado a la ofensiva digital. Recientemente, luego de que un clip de una reunión sobre salud materna en el Despacho Oval se volviera viral con millones de reproducciones, la cuenta oficial de Respuesta Rápida de la Casa Blanca arremetió en la red social X contra un periodista de la agencia Reuters: “Estaba parpadeando, pedazo de idiota”.
Analistas y comentaristas políticos alineados con la administración defienden que la campaña de la oposición es una estrategia de distracción basada en capturas de pantalla de momentos de parpadeo o asentimiento, acusando a los demócratas de hacer “propaganda desesperada por clics”. Sin embargo, con un historial médico que en el último año incluye dos resonancias magnéticas y un diagnóstico de insuficiencia venosa crónica, cada segundo con los ojos cerrados frente a las cámaras seguirá siendo munición gruesa en la batalla política de Washington.
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