Un dato crucial para la prospectiva de la economía colombiana: entre enero y abril de este año, las remesas, dinero enviado desde el exterior, según el último reporte del Dane, ascienden a US$4.448 millones. Esta cifra supera los ingresos generados por las exportaciones de café, que sumaron US$1.625 millones, y las ventas de carbón, con US$1.505 millones. Estos dos productos son tradicionalmente los que más divisas aportan al país.
Comparativa con exportaciones
Las ventas externas de Colombia al cuarto mes del año alcanzaron US$4.600 millones, y en el primer cuatrimestre totalizaron US$18.403 millones, lo que representa un crecimiento del 14,5% frente al mismo período de 2024. Sin embargo, este comportamiento está por debajo de las expectativas, en un contexto de buenos precios de materias primas debido a conflictos internacionales que han elevado el valor de los productos mineroenergéticos. No obstante, el café enfrenta una situación difícil por la gran oferta de grano brasileño y vietnamita, grandes productores que antes vieron afectadas sus cosechas por fenómenos climáticos.
Perspectivas para el café
Este año no será favorable para el café, no solo por una reducción en la producción, sino también por la fuerte revaluación del peso, que incrementa los costos de los caficultores colombianos y reduce sus ingresos debido a la caída del precio de la libra, que ya se sitúa por debajo de los dos dólares.
El reto de las remesas
La economía colombiana enfrenta el gran desafío de convertir las divisas provenientes de remesas en dinero de subsistencia que impulse el crecimiento financiero de las familias receptoras, y más aún, en recursos dirigidos a la construcción de un patrimonio duradero. Esos US$16.000 millones, que pueden aumentar con el tiempo, deben orientarse al fortalecimiento de la economía familiar y regional en los lugares de destino.
Propuestas para canalizar las remesas
Departamentos como el Valle del Cauca y zonas del eje cafetero deben implementar programas, en conjunto con el sistema financiero, para canalizar las remesas y evitar que se conviertan en dinero de bolsillo que termine formando burbujas financieras sin propósito de reactivar las economías regionales. Además, una parte significativa de estas remesas podría estar vinculada a economías subterráneas, por lo que el Banco de la República debe investigar a fondo para que este monto no sea una ilusión, ya que el dinero proveniente de actividades informales o delictivas no debe ser considerado por la economía formal.
Fases para el manejo de remesas
La avalancha de remesas en el flujo económico colombiano debe gestionarse en diferentes fases. La primera es asegurar que sea un flujo permanente de divisas y transparente frente a la formalidad, especialmente en el pago de impuestos. Una segunda fase podría vincular las remesas a factores que generen patrimonios más duraderos en el tiempo. La tercera fase sería promocionar activamente las economías locales que han decidido desarrollarse en el exterior con un sentido de construcción nacional.
Ausencia de políticas públicas
Hasta el momento, ninguna campaña presidencial está trabajando activamente en el papel de los colombianos en el exterior ni contabilizando el dinero que envían a sus familiares en distintos pueblos y ciudades del país. Es necesario advertir que este dinero no debe promover a los llamados "ninis", jóvenes que ni estudian ni trabajan, y que se benefician del dinero ganado con esfuerzo en el exterior, pero gastado ociosamente por sus receptores.



