La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado a la baja sus perspectivas económicas para Colombia, recortando la proyección de crecimiento para 2026 en 0,4 puntos porcentuales, pasando del 2,8% al 2,4%. Además, el organismo internacional alerta sobre el repunte de la inflación y la persistente debilidad de la inversión, factores que afectarán al próximo mandatario que resulte elegido el 21 de junio.
Factores detrás de la revisión
Según el informe, la economía colombiana se enfrenta a una combinación de presiones inflacionarias, endurecimiento de las condiciones monetarias y elevada incertidumbre. La OCDE señala que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) escaló al 5,7% en abril, impulsado por el aumento de los costos laborales tras el incremento del salario mínimo, los mecanismos de indexación y una continua expansión fiscal. Asimismo, la inflación de alimentos ha aumentado debido a condiciones climáticas adversas, y el alza de los precios del petróleo, derivada del conflicto en Oriente Medio, está impactando los costos de combustible y transporte.
El organismo prevé que la inflación continúe al alza durante 2026, antes de descender gradualmente a partir de principios de 2027. En este contexto, la política monetaria debería mantenerse restrictiva hasta que la inflación y sus expectativas converjan hacia la meta del 3%. El Banco de la República mantiene las tasas de interés en 11,25% y la OCDE estima que podrían aumentar hasta 12,75% en el tercer trimestre de 2026.
Baja inversión y consumo moderado
El documento destaca que el dinamismo económico se debilitó a principios de 2026, tras un sólido crecimiento en 2025 impulsado por el consumo. Sin embargo, la inversión se mantiene en niveles débiles y se espera que se desacelere aún más. “El consumo privado se desacelerará, a medida que los importantes aumentos del salario mínimo se vean contrarrestados por el aumento de la inflación, el endurecimiento de las condiciones crediticias y el incremento del desempleo”, señala el informe. La inversión seguirá limitada por los elevados costos de financiamiento y la incertidumbre, especialmente en el contexto del ciclo electoral.
Consolidación fiscal urgente
La OCDE advierte que los déficits fiscales del país siguen siendo elevados, lo que impulsa al alza la deuda pública y los costos por intereses. “Colombia requiere una consolidación fiscal decidida para estabilizar la deuda”, asegura el organismo. Para ello, recomienda una estrategia creíble que incluya mejoras en la eficiencia del gasto, una reforma tributaria integral y gradual, así como el retorno a la regla fiscal.
En particular, el informe sugiere una mejor focalización de las transferencias sociales y subsidios, ampliar las bases tributarias, reducir los gastos tributarios ineficientes y reequilibrar la estructura impositiva, pasando de la tributación empresarial hacia el impuesto sobre la renta de las personas físicas. Estas medidas, según la OCDE, favorecerían la inversión privada y el crecimiento a mediano plazo.
Impacto del conflicto global
El organismo también señala que el conflicto en Oriente Medio y el deterioro del panorama global han incrementado la incertidumbre y la volatilidad en la región, a través de mayores precios de la energía y los alimentos. Si bien el aumento del precio del petróleo impulsará temporalmente los ingresos por exportaciones de Colombia, también presionará la inflación y los costos de los fertilizantes.
La OCDE prevé que América Latina se desacelere este año a un crecimiento de 1,7%, frente al 2,2% de 2025. Para Colombia, la proyección de crecimiento para 2027 también se redujo, pasando del 2,9% al 2,1%.
Recomendaciones para el futuro
Finalmente, la OCDE insta a reducir la informalidad para elevar la productividad y avanzar en la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles, redirigiendo el apoyo hacia compensaciones focalizadas para los hogares vulnerables. Esto contribuiría a la transición energética y aliviaría las presiones fiscales.
En síntesis, el panorama para Colombia es de desafíos significativos en el corto y mediano plazo, con una inflación elevada, una inversión débil y la necesidad de consolidar las finanzas públicas. La OCDE subraya que reforzar la credibilidad de las políticas, reducir la incertidumbre regulatoria y mejorar el entorno empresarial son claves para impulsar la inversión privada y mejorar las perspectivas de crecimiento.



