La fragmentación comercial y financiera ya representa un costo significativo para la economía mundial, estimado entre US$213.000 millones y US$307.000 millones anuales, según el Foro Económico Mundial (WEF). La organización advierte que si esta tendencia se profundiza, las pérdidas podrían escalar hasta los US$6,9 billones, equivalentes al 6,4% del producto interno bruto (PIB) global.
Impacto inflacionario de las disputas geopolíticas
El informe del WEF, publicado previo a la reunión de Dalian, China, señala que las guerras arancelarias, las restricciones comerciales y las tensiones financieras están dejando de ser fenómenos aislados para convertirse en un riesgo estructural. Estas disputas están añadiendo entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales a la inflación global, lo que implica que los costos de la fragmentación no solo se reflejan en menor producción o comercio, sino también en mayores precios para empresas, consumidores y gobiernos.
Efectos más allá de las grandes potencias
El WEF sostiene que el impacto de esta fragmentación va más allá de Estados Unidos y China. También alcanza a la Unión Europea, Canadá, Japón y Corea del Sur, entre otras economías integradas a las cadenas globales de comercio, inversión y financiación. Los mercados emergentes serían los más afectados, con pérdidas potenciales equivalentes al 10,7% de su PIB, frente al promedio mundial del 6,4%. Esta mayor vulnerabilidad se debe a su dependencia de cadenas de suministro, acceso a capital externo, exportaciones de materias primas y flujos de inversión extranjera.
Riesgos para mercados emergentes
La fragmentación también limita el acceso a tecnología, financiamiento e insumos productivos, lo que eleva los costos de producción, reduce la competitividad y dificulta la atracción de inversión. En un escenario de mayores barreras comerciales, las empresas de países emergentes enfrentan obstáculos adicionales para insertarse en mercados internacionales. El informe advierte que las pérdidas potenciales no se limitan al comercio: incluyen deterioro de la eficiencia económica, encarecimiento de bienes importados, menor cooperación financiera y mayores riesgos de inflación, lo que reduce la capacidad de los gobiernos para responder a choques externos.
Magnitud del riesgo y llamado a la cooperación
El cálculo de hasta US$6,9 billones en pérdidas muestra la magnitud del riesgo si la economía mundial avanza hacia una mayor división. Aunque el costo actual ya es significativo, el WEF advierte que un escenario más profundo de fragmentación podría tener consecuencias mucho más amplias. El informe fue publicado antes de la decimoséptima Reunión Anual de Nuevos Campeones, conocida como el ‘Davos de Verano’, que se celebrará del 23 al 25 de junio en Dalian, China, bajo el lema ‘Innovar a gran escala’. La organización busca poner sobre la mesa que la innovación y el crecimiento requieren mercados abiertos, cooperación y reglas previsibles. Sin esos elementos, la fragmentación puede convertirse en una barrera adicional para la recuperación económica global y el control de la inflación.



