Mapa revela regiones donde El Niño aumentará o disminuirá lluvias
Mapa revela impacto de El Niño en lluvias globales

La confirmación de una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño durante los próximos meses ya permite anticipar un panorama climático desigual en distintas regiones del planeta. Mientras algunos territorios enfrentarán déficits prolongados de lluvias y riesgo de sequías, otros podrían registrar precipitaciones por encima de lo normal, con posibles inundaciones y desbordamientos.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe un 80 % de probabilidad de que se presenten condiciones de El Niño entre junio y agosto de 2026, porcentaje que aumenta al 90 % para los meses posteriores. La entidad advierte que este fenómeno, originado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical, tiene la capacidad de alterar los patrones meteorológicos y climáticos a escala global.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, explicó que la influencia de El Niño va mucho más allá del océano Pacífico. Según señaló, sus efectos alcanzan sectores estratégicos como la agricultura, el suministro energético, los recursos hídricos, el comercio, las cadenas de suministro y los medios de vida de millones de personas.

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Mapa de impacto global

Un mapa elaborado por Fews Net, la red de alerta temprana de seguridad alimentaria de Estados Unidos, y el Climate Hazards Center de la Universidad de California Santa Bárbara, permite identificar con detalle las regiones del mundo donde históricamente aumentan o disminuyen las lluvias cuando el fenómeno está activo, así como los períodos del año en los que estos cambios suelen manifestarse.

El impacto en las Américas

En América, una de las señales más relevantes aparece en el norte de Suramérica. Colombia, Venezuela y las Guayanas figuran dentro de una amplia zona donde predominan condiciones secas entre octubre y abril. Se trata de una de las ventanas de afectación más extensas registradas en el hemisferio occidental y coincide con meses clave para la disponibilidad hídrica y diversas actividades productivas.

Más al norte, el noroeste de América del Norte, incluyendo la costa pacífica de Canadá y Alaska, presenta una tendencia a registrar menos lluvias entre diciembre y marzo. El suroeste de Estados Unidos y el norte de México también aparecen asociados a condiciones secas entre diciembre y abril. A ello se suma una franja del centro del continente que abarca sectores de México y Centroamérica, donde se prevén déficits de precipitación entre junio y octubre.

El comportamiento cambia radicalmente en el extremo sur del continente. La Patagonia y el sur de Chile muestran condiciones húmedas entre mayo y noviembre, mientras que el sureste de Suramérica —incluyendo el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina— registra una mayor probabilidad de lluvias superiores a lo normal entre septiembre y febrero.

África, un contraste entre sequía en el sur y un este con lluvias

África refleja uno de los contrastes más marcados. En el este del continente, países como Etiopía, Somalia, Kenia y Tanzania aparecen asociados a períodos más húmedos entre marzo y mayo, así como entre octubre y diciembre. Estas condiciones elevan el riesgo de inundaciones y desbordamientos, especialmente en el Cuerno de África, una de las zonas donde el exceso de precipitaciones suele ser más pronunciado durante episodios de El Niño.

En contraste, el sur africano enfrenta una realidad opuesta. Zimbabue, Mozambique, Zambia y Sudáfrica presentan una tendencia a condiciones secas entre octubre y abril, justamente durante una etapa crucial para la producción agrícola. El mapa también identifica sectores de África central y occidental con déficits de lluvia entre junio y septiembre y nuevamente entre enero y abril.

Asia y Oceanía con una extensa disminución de lluvias

Asia también muestra una fuerte influencia del fenómeno. En la India y buena parte del sur asiático, las lluvias del monzón suelen debilitarse entre junio y septiembre cuando El Niño está presente. Esta situación tiene implicaciones directas para la agricultura de una región que concentra cientos de millones de personas dependientes de los ciclos estacionales de precipitación.

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El sudeste asiático figura como una de las áreas con mayor concentración de zonas secas. Indonesia, Filipinas y sectores del sur de Vietnam y Tailandia registran distintos períodos de déficit hídrico que se extienden entre febrero y abril, octubre y mayo, o mayo y noviembre, dependiendo de la ubicación específica.

En Asia central predominan condiciones más húmedas entre noviembre y abril, mientras que en Asia oriental, incluyendo el este de China, Japón y Corea, el fenómeno suele asociarse con un aumento de las lluvias entre julio y septiembre.

Australia, uno de los países históricamente más afectados por El Niño, vuelve a aparecer entre las regiones con mayor riesgo de sequía. El noreste australiano registra condiciones secas entre junio y octubre; el este, entre agosto y octubre; mientras que el sur y el sureste muestran períodos de menor precipitación que abarcan desde diciembre hasta febrero y, en algunos casos, desde agosto hasta febrero.

Europa en un escenario distinto

Europa tampoco escapa a la influencia de este patrón climático. El norte del continente, incluyendo Escandinavia y las islas británicas, presenta una tendencia hacia condiciones más húmedas entre abril y junio. Por el contrario, el Mediterráneo oriental registra menos lluvias entre septiembre y diciembre, mientras que el sur de Europa comparte esta señal de sequía entre julio y octubre.

La OMM recuerda que El Niño suele desarrollarse entre marzo y junio, alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero y puede prolongarse entre nueve y doce meses. Aunque la organización señala que no existen pruebas de que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de estos eventos, sí advierte que un planeta más cálido puede amplificar sus consecuencias al aportar más energía y humedad a la atmósfera, favoreciendo fenómenos extremos como olas de calor y lluvias torrenciales.

Ante este escenario, la organización insiste en la importancia de los pronósticos estacionales y los sistemas de alerta temprana para reducir riesgos y facilitar la preparación de gobiernos, comunidades y sectores productivos. El mapa elaborado por Fews Net y la Universidad de California Santa Bárbara no constituye una predicción exacta de eventos específicos, pero sí ofrece una guía sobre los patrones históricos asociados a El Niño y sobre las regiones donde es más probable que aumenten o disminuyan las lluvias durante los próximos meses.