GEF reduce fondos ambientales: Colombia enfrenta recorte del 27%
GEF reduce fondos ambientales: Colombia enfrenta recorte del 27%

En los lujosos pasillos del Centro de Congresos de Silk Road, un complejo turístico de más de 17 hectáreas en las afueras de Samarcanda (Uzbekistán), se desarrolla la octava asamblea del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). Allí se repite una frase que resume la importancia del encuentro: aquí se marca el inicio de la recta final hacia los objetivos medioambientales para 2030.

La asamblea del GEF y su contexto global

Esta asamblea, que se celebra cada cuatro años, reúne a representantes de más de 140 países con el objetivo de definir las prioridades y la financiación de uno de los principales mecanismos de financiación ambiental del planeta. Hasta el momento, los países en desarrollo contarán con al menos 3.900 millones de dólares hasta finales de la década para cumplir los objetivos acordados en seis de los acuerdos multilaterales sobre medio ambiente más importantes del mundo, como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o el Convenio sobre Diversidad Biológica.

Paralelamente, el Secretario General de la ONU, António Guterres, señaló que El Niño, cuyas condiciones se establecerán en los próximos meses con un 90% de certeza, echará más leña al fuego de un mundo que se calienta. La cuestión, como resalta Liane Schalatek, directora adjunta de la oficina de Washington de la Fundación Heinrich Böll, es que los países en desarrollo tendrán que enfrentar esta recta final en un mundo con múltiples crisis climáticas con menos dinero que en el pasado.

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Reducción histórica en el GEF-9

El caso del GEF, uno de los fondos multilaterales más grandes e importantes del mundo, ejemplifica esta situación. Este fondo funciona con ciclos de reposición de cuatro años. Para el periodo 2026-2030 (GEF-9), se han anunciado 3.900 millones de dólares, lo que representa una reducción de casi el 27% frente a los 5.300 millones de dólares del ciclo anterior (2022-2026). De hecho, este monto es el más bajo de los últimos 16 años.

Schalatek agrega que esto refleja lo que viene sucediendo en los últimos años en el financiamiento al desarrollo y climático, producto de las tensiones globales y del retiro de Estados Unidos de varios tratados internacionales ambientales. Lo que suceda con el GEF es particularmente sensible para Colombia, ya que casi el 57% de los recursos invertidos en el país en los últimos 20 años de fondos multilaterales ambientales provienen de este mecanismo, según datos del Ministerio de Ambiente a El Espectador.

El dinero del GEF al que accede Colombia ha servido para proyectos como transformar conflictos entre humanos y jaguares en Guaviare o reducir riesgos para mineros artesanales en Marmato (Caldas). Este financiamiento se vería reducido no solo por la disminución general de la bolsa global, sino también por dos decisiones que se discuten en la actual asamblea en Uzbekistán.

Importancia del GEF para Colombia

Incluso personas con décadas de experiencia, como Schalatek, reconocen que la estructura mundial de la financiación climática es compleja. Existen docenas de fondos a los que países de ingresos bajos o medios pueden acceder para enfrentar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. El GEF, aunque no es el que más dinero ofrece actualmente, es uno de los más importantes. Se estableció en 1992, durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, como mecanismo financiero de las convenciones de la ONU sobre Cambio Climático, Lucha Contra la Desertificación y Diversidad Biológica.

Según datos de Climate Funds Update, en América Latina, entre 2003 y 2025, el GEF fue el cuarto fondo que más dinero desembolsó a los países, detrás del Fondo Verde del Clima (GCF), el Amazon Fund y el Fondo de Tecnologías Limpias. En Colombia, de los casi 480 millones de dólares invertidos en los últimos 20 años de fondos multilaterales, 270 millones (56,4%) provienen del GEF, seguido del GCF con 182 millones (38,8%).

El dinero del GEF no se entrega directamente al gobierno, sino que se canaliza a través de 18 agencias como WWF, el PNUD y Conservación Internacional. Colombia se ha posicionado como uno de los países en desarrollo con capacidad de acceso a financiamiento climático multilateral y está dentro del top 10 de países donde más recursos del GEF se han invertido históricamente.

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A pesar de que en la COP29 de Cambio Climático en Azerbaiyán (2024) se acordó triplicar el dinero en fondos como el GEF para 2030, los recursos se han reducido. Además de la reducción del 27% en el GEF-9, Schalatek menciona que el Reino Unido, después de anunciar un aporte inicial de 1.600 millones de libras al GCF, solo entregará la mitad, redirigiendo recursos al sector militar e industrial.

Isabel Filiberto, coordinadora ejecutiva del GEF para WWF, considera que la reducción en el GEF-9 es importante pero no tan dramática como se esperaba. Schalatek asegura que el mensaje de los países ricos es claro: hay que hacer más con menos.

Lo que se juega Colombia en Samarcanda

En el salón más grande del Centro de Congresos de Silk Road, dos discusiones podrían disminuir aún más los recursos para Colombia. Para entenderlas, hay que explicar el rol de Estados Unidos. Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París y del Fondo Verde del Clima, pero no del GEF. Esto, según Schalatek y Alejandra López, directora de Diplomacia Climática de Transforma, se debe a la influencia que tiene Estados Unidos sobre las políticas del GEF.

Para el GEF-9, la delegación de Estados Unidos ha propuesto dos cambios que reducirían los recursos para países como China o Rusia, antagonistas de Estados Unidos. El primero tiene que ver con el sistema STAR, que define la cantidad de recursos para cada país según criterios como el PIB, el desempeño institucional y los beneficios ambientales globales. Se busca aumentar el peso del PIB en la fórmula para que los países con PIB más alto reciban menos recursos. Esto afectaría a Colombia, un país de ingresos medianos-altos según el Banco Mundial. Por eso, el Minambiente indicó que una prioridad de la delegación colombiana es evitar cambios abruptos en la metodología del STAR.

La segunda discusión se relaciona con la preponderancia que el GEF-9 daría a los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), que concentrarían el 43% de los recursos. Colombia no hace parte de estos grupos, por lo que se reducirían sus recursos. El Minambiente busca fortalecer el reconocimiento del papel estratégico de los países megadiversos de ingreso medio en la protección de ecosistemas clave.

Las discusiones en Uzbekistán se llevarán a cabo hasta el viernes 5 de junio, pero Colombia y el resto de países solo sabrán a cuántos recursos podrán acceder hasta el 1 de julio. La delegación colombiana busca posicionar estas discusiones en un evento con carácter predominantemente político y poco margen de negociación formal, como reconoce el mismo Minambiente.