Fracking: qué es, cómo funciona y cuáles son sus riesgos
Fracking: qué es, cómo funciona y sus riesgos

La extracción de petróleo y gas mediante la técnica de fracturación hidráulica, conocida como fracking, ha generado un intenso debate en diversos países debido a sus potenciales impactos ambientales y sociales. Organizaciones y expertos advierten sobre las incertidumbres que aún existen respecto a la magnitud de sus efectos, y muchos abogan por aplicar el principio de precaución antes de autorizar nuevos proyectos.

¿Qué es el fracking?

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el fracking es una técnica utilizada para extraer hidrocarburos que se encuentran atrapados en formaciones rocosas de baja permeabilidad. El procedimiento consiste en inyectar fluidos a alta presión para fracturar la roca, lo que permite liberar el petróleo o gas que permanece en su interior.

En la industria se distinguen dos tipos de yacimientos: los convencionales, donde los hidrocarburos fluyen con facilidad mediante métodos tradicionales, y los no convencionales, donde los hidrocarburos están retenidos en la roca generadora y requieren técnicas como el fracking para su extracción.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

¿Cómo funciona el proceso de fracking?

La operación comienza con la perforación de pozos que pueden alcanzar varios miles de metros de profundidad. En muchos casos, la perforación continúa de manera horizontal a lo largo de grandes extensiones dentro de la formación rocosa. Luego, el pozo se reviste con tuberías y cemento para aislarlo de las capas geológicas circundantes.

Una vez alcanzado el yacimiento, se generan fisuras iniciales en la roca mediante herramientas especializadas. Después, se inyecta una mezcla compuesta por agua, arena y aditivos químicos a alta presión. Esta presión provoca microfracturas en la roca, mientras que la arena actúa como agente sostén para mantener abiertas las fracturas, permitiendo el flujo de hidrocarburos hacia el pozo. Los aditivos químicos cumplen funciones operativas como reducir la fricción y proteger la infraestructura.

Principales riesgos ambientales del fracking

Uno de los mayores cuestionamientos al fracking es su elevado consumo de agua. WWF señala que un solo pozo puede requerir entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua. Cuando se desarrollan múltiples pozos en un mismo campo, la demanda hídrica aumenta significativamente, lo que puede presionar las fuentes de agua locales y afectar a comunidades, actividades productivas y ecosistemas.

Además, existe preocupación por la contaminación de acuíferos subterráneos y cuerpos de agua superficiales. Parte del fluido inyectado retorna a la superficie y contiene compuestos potencialmente peligrosos que requieren un tratamiento especializado antes de su disposición final.

Estudios citados por WWF también alertan sobre posibles fugas de metano, un potente gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Asimismo, se ha observado un aumento de la actividad sísmica en áreas cercanas a las operaciones de fracking.

La implementación de esta técnica puede requerir la intervención de amplias extensiones de terreno, lo que afecta bosques, la conectividad de los ecosistemas y la estabilidad de los suelos.

El debate global y las restricciones al fracking

El debate sobre el fracking ha llevado a que diversas jurisdicciones en países como Estados Unidos, Canadá, Argentina, Australia, España, Francia, Alemania, Irlanda, Escocia y Uruguay adopten restricciones o prohibiciones totales para esta práctica.

Los críticos sostienen que la expansión del fracking dificulta los esfuerzos para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y cumplir con los compromisos internacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En este contexto, se plantea la necesidad de fortalecer alternativas basadas en fuentes renovables de energía, como la solar, eólica, biomasa, geotérmica, mareomotriz e hidroeléctrica de pequeña escala, como parte de una estrategia de diversificación energética y económica.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar