Niños afganos estudian a la intemperie por falta de escuelas
Niños afganos estudian a la intemperie por falta de escuelas

La educación al aire libre en Afganistán: una realidad cotidiana

En muchas provincias remotas de Afganistán, miles de niños y niñas que todavía pueden asistir a la escuela lo hacen sin un edificio al que acudir. Estudian a la intemperie, sin aulas, sin pupitres y, en ocasiones, sin libros de texto. Bajo el calor extremo del verano afgano y las gélidas condiciones del invierno, quienes logran acceder a la educación bajo el régimen talibán asisten a clase sin paredes. Esta carencia agrava una crisis educativa ya marcada por la pobreza, la falta de fondos y las restricciones impuestas desde la toma de Kabul en 2021.

El impacto de la crisis financiera en la educación

Tras el regreso de los talibanes al poder, Afganistán se ha hundido en una crisis financiera agravada por el bloqueo de fondos internacionales y la congelación de sus reservas exteriores. El sistema educativo arrastra décadas de guerra, pobreza y abandono. Zabihullah Himat, portavoz del Ministerio de Educación del régimen talibán, declaró a EFE: "A pesar de los esfuerzos, seguimos necesitando edificios educativos en varias provincias, distritos y zonas remotas del país. El Ministerio de Educación ha intentado resolver estos problemas de manera gradual".

Para muchas familias de los distritos rurales, la falta de escuelas no es una estadística ni un problema administrativo, sino parte de la vida diaria de sus hijos. Un ejemplo visible está en Herat, una provincia vulnerable y sísmicamente activa del oeste del país. Allí, profesores y residentes locales afirman que muchos menores siguen sin aulas tras los terremotos que destruyeron aldeas y edificios escolares.

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Testimonios de la precariedad

Bashir Zubair Sadat, director de educación del distrito de Herat, explicó a EFE: "Aunque el Ministerio de Educación ha proporcionado tiendas de campaña y algunos materiales de refugio temporal para ciertas escuelas, miles de niños siguen estudiando en espacios abiertos porque sus escuelas no tienen edificios". En las aldeas dispersas de Shindand, las aulas son a menudo campos polvorientos o tiendas de campaña temporales. Padres y líderes locales aseguran que esas condiciones ya afectan la salud de los menores.

Mohammad Tahir Popalzai, un líder local de Shindand, señaló a EFE: "Nuestros hijos viajan largas distancias para ir a la escuela y estudian tanto en climas cálidos como fríos sin edificios escolares adecuados. Muchos niños se enferman con frecuencia o se quejan de dolor en las piernas". Mohammad Laiq, un niño de la misma zona, describe una escuela donde incluso lo más básico falta: "Nuestra escuela no tiene edificio. Solo hay una estructura que puede albergar a un pequeño número de estudiantes, mientras que el resto de nosotros nos sentamos a veces en tiendas de campaña y otras veces directamente bajo el sol".

Datos de Unicef y la situación en Kandahar

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calcula que casi la mitad de las escuelas públicas de Afganistán carecen de una infraestructura utilizable o han sido destruidas tras décadas de conflicto armado. En Kandahar, profesores consultados por EFE aseguran que muchas escuelas continúan funcionando sin edificios permanentes, incluso en zonas cercanas a las capitales provinciales. Un funcionario de educación talibán, bajo condición de anonimato, declaró: "Tenemos una base de datos completa de estas escuelas. Hay cientos de escuelas que carecen de edificios y de libros de texto adecuados".

Escasez de libros de texto

A la falta de aulas se suma la escasez de manuales. Estudiantes y profesores aseguran que muchas clases avanzan con libros incompletos, viejos o compartidos entre varios alumnos. Zaman, un estudiante de 11 años de una escuela pública del distrito de Achin, contó a EFE: "Nos faltan la mayoría de los libros de texto, y los pocos que hay son viejos, no tienen portadas y les faltan algunas páginas". El Gobierno talibán aseguró a EFE que en los últimos cuatro años ha distribuido alrededor de 40 millones de libros de texto en escuelas de todo el país y que otros 10 millones están siendo impresos y repartidos.

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Una crisis de aprendizaje

Un informe conjunto de la Unesco y Unicef reveló que más del 90 % de los niños afganos de 10 años no pueden leer ni comprender un texto básico, una crisis que los organismos describen como "escolarización sin aprendizaje". Con una tasa nacional de alfabetización estancada en torno al 37 %, la falta de aulas, materiales y maestros amenaza con dejar a otra generación de niños afganos en una educación apenas nominal, incluso entre aquellos que todavía logran sentarse frente a un profesor.