La creciente tensión entre La Habana y Washington revela un patrón comunicativo donde Estados Unidos toma la iniciativa mientras Cuba responde de forma lenta y reactiva, según expertos consultados por EFE. Washington lanza declaraciones; horas o días después, La Habana reacciona. Así ocurrió esta semana, cuando el gobierno cubano emitió un comunicado oficial sobre las sanciones estadounidenses al conglomerado militar Gaesa, anunciadas hace un mes.
Reacción tardía y silencios significativos
Mariana Camejo, directora del medio independiente La Joven Cuba, calificó la declaración como "tardía" y señaló que llega "por presión del gobierno norteamericano". "Lamentablemente es una muestra de que Cuba reacciona a la iniciativa de Washington", afirmó. En otros casos, el silencio es total: La Habana no ha comentado la salida de empresas extranjeras como la minera Sherritt o las hoteleras, ni el fin del uso de Visa y Mastercard en la isla.
Opacidad y retórica reactiva
Milena Recio, directora editorial de OnCuba, describió la comunicación cubana como "discreta" y relacionada con "el estilo de la política y la forma de manejar la crisis", caracterizada por una retórica "opaca y reactiva". "La iniciativa de comunicación la ha mantenido EE.UU.", explicó, y agregó que desde la isla "se reacciona post mortem" a las declaraciones de Washington.
Ana Teresa Badía, profesora de la Facultad de Comunicación de La Habana, consideró que "no valen las respuestas tardías o los desmentidos" y abogó por "una comunicación proactiva en lugar de la reactiva". El historiador Ariel Dacal coincidió: "Una posición proactiva implica una estrategia que intente poner puntos en la agenda", mientras que lo habitual es "una reacción permanente a las líneas de mensajes del contrario".
Riesgo de exclusión y falta de originalidad
Los expertos señalaron la falta de originalidad y el uso de hipérboles en el discurso oficial, con adjetivos como "mendaz", "burda", "espuria", "perversa" o "cínico" hacia EE.UU. Dacal cuestionó qué pasó con "la tradición de la oratoria política" en la isla y mencionó a José Martí como referente. Badía advirtió que "el inmovilismo comunicacional" puede llevar a "la exclusión por parte de los públicos". Camejo resaltó la falta de "mecanismos de transparencia" y pidió "un gobierno más abierto" con rendición de cuentas y participación ciudadana.
Pinceladas diferentes: sátira política
No obstante, Recio reconoció un intento inicial con videos de sátira política de la cuenta Aguaje Films, que usan humor e inteligencia artificial para denunciar amenazas. "Puede funcionar hacia adentro del país", dijo, pero advirtió que se dirige a un público "exhausto por las condiciones de su vida cotidiana" con "antipatía o desidia frente a la política". Dacal lo vio como "algo distinto" y un "aprendizaje de la estrategia comunicacional de Irán". Camejo coincidió en que es diferente, pero insistió en que Cuba necesita "una estrategia de comunicación agresiva".



