Cuando recibí la invitación para asistir a la premier de Squatters: Okupas, una imagen capturó mi atención de inmediato. En el afiche promocional, una flor amarilla crecía entre el cemento y una alcantarilla oxidada, una escena cotidiana que encerraba una metáfora poderosa: la vida abriéndose paso en medio de la adversidad. Esa primera impresión fue el preludio perfecto de lo que encontraría más tarde en la pantalla.
Una velada íntima con los creadores
La premier, realizada junto a los suscriptores de El Espectador en el Centro Cultural Skandia, ofreció una experiencia cercana e íntima con los creadores y protagonistas de esta historia. La velada comenzó a las 6:30 p. m. con la apertura de puertas y la llegada de los asistentes a la sala de proyección, donde fueron recibidos por la directora y cineasta colombiana Catalina Santamaría.
A las 7:00 p. m., las luces se apagaron y comenzó la proyección del documental, una obra que le tomó cerca de veinte años realizar. El largometraje sigue la vida de una comunidad que habitó edificios abandonados en Nueva York, transformando estos espacios en escenarios de resistencia, creación artística y construcción de comunidad.
Más allá de lo policial y legal
El documental no se enfoca en una mirada policial o legal sobre quienes habitaron estos edificios, sino que retrata a personas resilientes que encontraron en estos espacios una forma de crear comunidad y construir nuevas maneras de habitar la ciudad. Para Santamaría, este lugar representó un abrazo al corazón, pues en ocasiones sintió la soledad de estar lejos de su tierra.
La película nació de la necesidad de Santamaría de contar la historia de Ricardo Peña, un poeta colombiano que vivía en Umbrella House, un edificio squat ocupado en 1998 por una artista holandesa y dos estadounidenses. Fue él quien la acercó a este universo. Tras su fallecimiento, la directora sintió la necesidad de preservar su memoria y la de otros habitantes de estos espacios.
Reflexiones de los asistentes
Sebastián Toro, suscriptor de El Espectador, afirmó: “El documental permite reflexionar sobre cómo podemos unirnos como sociedad para alcanzar grandes objetivos. Deja importantes matices para el análisis y demuestra que, cuando las ideas se unen, pueden impulsar grandes transformaciones sociales”.
Una vez finalizada la proyección, los asistentes tuvieron la oportunidad de dialogar con la directora sobre el proceso creativo del documental. La conversación también contó con la participación de algunos de sus protagonistas, quienes compartieron sus experiencias y evocaron, entre la nostalgia y la melancolía, los recuerdos de aquellos años.
Un cierre especial
La noche concluyó con un brindis y un espacio de encuentro entre los asistentes, la directora y los protagonistas, quienes intercambiaron impresiones y reflexiones sobre Squatters: Okupas. Recuerda que tú también puedes asistir a este tipo de eventos de manera gratuita siendo parte de nuestra comunidad.



