Francis Ballesteros, conocida como Cheska, fue una de los miles de estudiantes que protestaron contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Obligada a emigrar, se estableció en Estados Unidos, donde tras diversos oficios encontró su vocación como ilustradora judicial. Su gran momento llegó al dibujar a Maduro en su juicio en Nueva York.
De Caracas a las cortes de Nueva York
Cheska nació en 1989 en Montalbán III, un barrio de clase media en Caracas. Hija de un coronel de aviación y una aeromoza, su inclinación por el arte fue vista como rebeldía. Estudió Administración de Empresas en Diseño y se graduó con honores. Tras la muerte de Hugo Chávez y la llegada de Maduro, participó en protestas y decidió irse del país en 2017.
El camino hacia la ilustración judicial
En Estados Unidos, Cheska trabajó como mecánica de bicicletas, domiciliaria y comediante. Su ingreso al mundo de la ilustración judicial ocurrió por azar: mientras pagaba una multa de tránsito, conversó con un alto funcionario de la corte que la animó a probar suerte. Envió su portafolio y comenzó como practicante, alcanzando hasta quince audiencias por día.
El juicio de Nicolás Maduro
El 26 de marzo de 2026, Cheska viajó dos horas y esperó 29 horas en la fila para ingresar a la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Allí, fue la única ilustradora judicial venezolana en registrar el momento. “Estaba muy nerviosa. Era la audiencia de un hombre que hizo mucho daño a mi país”, relató.
Detalles de la audiencia
Cuando Maduro entró esposado, con uniforme caqui, Cheska sintió una mezcla de rabia y concentración. Dibujó con lápiz y papel, capturando la mirada del acusado. “Su mirada te dice mucho: si está renuente, si no siente remordimiento”, explicó. Compartió sala con la célebre ilustradora Jane Rosenberg, a quien describe como “Mickey Mouse para mí”.
El peso emocional
Cheska perdió a su madre en 2018 por la falta de medicamentos en Venezuela, despidiéndose por videollamada. “Mi mamá fue víctima de este sistema mientras Maduro bailaba en cadena nacional”, recordó. Este dolor la impulsa a dibujar con justicia. “Mi único objetivo es servir a mi país dibujando”, afirmó.
El futuro como ilustradora
Ahora, Cheska sigue casos de venezolanos en cortes de Illinois. “Por fin encontré mi pasión: mezclé todo lo que me gusta”, dijo. Su niña interior, la que leía libros de historia y admiraba dibujos, hoy es la artista que retrata la historia.



