La actividad exploratoria en Colombia comenzó 2026 con una leve desaceleración. Entre enero y abril se perforaron 16 pozos exploratorios clasificados en las categorías A2 y A3, una cifra inferior a la registrada durante el mismo periodo del año anterior, cuando se reportaron 17 perforaciones. Aunque la diferencia equivale a un solo pozo, el dato marca una reducción de 5,9% en uno de los indicadores más observados por la industria para medir el ritmo de búsqueda de nuevos recursos de hidrocarburos.
Resultados del informe de Campetrol
Los resultados forman parte del más reciente informe económico elaborado por la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (CAMPETROL), con base en información de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). El balance muestra que, tras la recuperación observada en 2025, la exploración inició el año con una dinámica más moderada, en un contexto en el que el sector mantiene la atención sobre la incorporación de nuevas reservas y la continuidad de las actividades de perforación.
La evolución reciente de los pozos exploratorios refleja además un comportamiento irregular durante los últimos años. Después de alcanzar uno de los niveles más altos de la serie reciente en 2022, la actividad registró descensos consecutivos en 2023 y 2024, antes de volver a crecer durante 2025. Ahora, los primeros cuatro meses de 2026 vuelven a mostrar una reducción frente al mismo lapso del año anterior.
De los máximos de 2022 a la moderación actual
La comparación histórica evidencia los cambios que ha experimentado la exploración en el país. Durante 2022 se perforaron 87 pozos exploratorios, el mayor registro del periodo analizado por CAMPETROL. De ese total, 47 correspondieron a la categoría A3, 21 a la categoría A2 y 19 a la categoría A1. Ese año se convirtió en una referencia para medir el comportamiento posterior de la actividad exploratoria.
Sin embargo, en 2023 el número de perforaciones descendió hasta 51 pozos, una caída de 41,4% frente al año anterior. La distribución mostró 30 pozos A3, 12 A2 y nueve A1. La reducción marcó un cambio importante respecto al dinamismo observado previamente y situó a la industria en un escenario de menor actividad exploratoria.
La tendencia continuó durante 2024. Ese año se perforaron 34 pozos exploratorios, lo que representó una disminución adicional de 33,3% frente a 2023. Según el reporte, 11 correspondieron a la categoría A3, 14 a la A2 y nueve a la A1. Con ello, el país completó dos años consecutivos de reducción en las campañas de exploración.
El comportamiento cambió en 2025. Durante ese año se perforaron 45 pozos exploratorios, 11 más que en 2024, lo que significó un incremento de 32,4%. La recuperación permitió revertir parcialmente las caídas acumuladas de los dos años previos y elevó nuevamente el número de perforaciones realizadas en el territorio nacional.
No obstante, los resultados observados entre enero y abril de 2026 indican que el ritmo registrado durante el año pasado todavía no se consolida plenamente. La perforación de 16 pozos en los primeros cuatro meses del año deja el indicador ligeramente por debajo del mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron 17.
Producción petrolera mantiene soporte en campos estratégicos
Mientras la exploración muestra una reducción marginal, la producción de petróleo continúa apoyándose en varios de los principales campos del país. El informe señala que la producción promedio diaria de petróleo fiscalizado alcanzó 724,9 mil barriles por día en abril de 2026, cifra que representa un incremento anual de 1,5%, equivalente a 10,7 mil barriles diarios adicionales frente al mismo mes de 2025.
A pesar de ese crecimiento anual, la producción registró una disminución mensual de 2,1% frente a marzo de 2026. Las principales reducciones se concentraron en departamentos tradicionalmente productores como Meta, Casanare, Arauca y Santander, que explicaron gran parte de la variación observada durante el mes.
En la comparación acumulada, el promedio nacional entre enero y abril se ubicó en 736,8 mil barriles diarios, una cifra inferior en 1,4% a la reportada durante el mismo periodo de 2025. Esto equivale a una reducción cercana a 10,1 mil barriles diarios.
Dentro de la producción nacional sobresale el aporte conjunto de los campos Rubiales, Caño Sur y Akacías. De acuerdo con CAMPETROL, estos activos han incrementado progresivamente su participación dentro del total nacional durante los últimos años. Entre enero y abril de 2026 alcanzaron una producción promedio conjunta de 175,1 mil barriles diarios, volumen equivalente al 23,8% de la producción nacional.
La relevancia de estos campos se aprecia al comparar su peso histórico. En 2020 representaban 15,5% de la producción petrolera nacional. Seis años después, su participación se acerca a una cuarta parte del total producido en el país. Durante abril, además, se registraron cinco taladros activos en estas áreas: tres en Rubiales y dos en Caño Sur.
Los pozos de desarrollo muestran un comportamiento distinto
A diferencia de la exploración, los pozos de desarrollo presentaron una variación positiva durante los primeros meses del año. Entre enero y abril de 2026 se contabilizaron 155 pozos de desarrollo, tres más que en el mismo periodo de 2025, lo que representa un crecimiento de 2%.
La cifra muestra una dinámica diferente a la observada en la actividad exploratoria. Los pozos de desarrollo están asociados a áreas donde ya existe producción comercial y buscan aumentar o sostener los niveles de extracción. Por esa razón, suelen responder a decisiones operativas distintas a las que determinan la perforación exploratoria.
No obstante, la revisión anual evidencia que también se han presentado reducciones en este segmento. Durante 2025 se perforaron 463 pozos de desarrollo, 14 menos que en 2024, equivalente a una disminución de 2,9%. A su vez, 2024 ya había mostrado una caída de 20,5% frente a 2023, cuando el país pasó de 600 a 477 perforaciones.
Los registros históricos muestran además que en 2022 se alcanzó un total de 662 pozos de desarrollo, uno de los niveles más elevados de los últimos años. Desde entonces, las cifras han descendido progresivamente, aunque los datos de 2026 reflejan una leve recuperación en el acumulado de los primeros cuatro meses.
En medio de este panorama, el presidente ejecutivo de CAMPETROL, Nelson Castañeda, afirmó que “la evolución reciente de la producción evidencia la importancia de seguir fortaleciendo el desarrollo del sector, promoviendo nueva oferta, inversión y un entorno regulatorio estable que contribuya a la seguridad energética y al crecimiento del país. En el contexto actual de precios altos se generan condiciones propicias para un incremento en la producción que permita dinamizar la industria”.
El directivo también se refirió a las afectaciones operativas registradas recientemente en algunas regiones productoras. “Asimismo, reiteramos que la seguridad de las personas debe ser una prioridad. Rechazamos los hechos que han afectado la operación del sector y que impactan a más de 1.120 trabajadores en el Meta, así como la tranquilidad en los territorios. Hacemos un llamado a tramitar las controversias a través de los canales de diálogo técnico, jurídico e institucional y expresamos nuestra solidaridad con las empresas y colaboradores afectados”, señaló.



