Madrid, 8 jun (EFE).- Los asesores fiscales de REAF-CGE y Fettaf han lanzado una advertencia sobre la situación del beneficio fiscal destinado a los contribuyentes que conviven con sus ascendientes, como padres o abuelos. Señalan que la falta de actualización de este beneficio está dejando fuera a un número creciente de ciudadanos y que, de continuar así, llegará un momento en que ningún hijo podrá acogerse a él.
¿Qué es el mínimo por ascendientes?
El mínimo por ascendientes es un beneficio fiscal que permite a los contribuyentes reducir su base imponible cuando conviven con padres, abuelos o bisabuelos de 65 años o más, o de cualquier edad si tienen una discapacidad igual o superior al 33 %. Para aplicar este beneficio, los ascendientes no deben tener rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros. Este límite de ingresos permanece congelado desde 2007, lo que ha generado críticas por parte de los expertos fiscales.
El problema de la congelación del límite de ingresos
El importe de 8.000 euros, que no se ha actualizado en casi dos décadas, es el principal punto de controversia. Con las sucesivas subidas de las pensiones aplicadas desde 2007, la mayoría de los mayores superan ya ese nivel de ingresos, lo que impide a sus descendientes beneficiarse de la deducción. Según Rubén Gimeno, secretario técnico del Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas (REAF-CGE), todas las pensiones contributivas mínimas superan ampliamente los 8.000 euros anuales, y las no contributivas también están alcanzando ese umbral. Gimeno advierte: “Va a llegar un momento en que ningún hijo se podrá aplicar el mínimo”.
Por su parte, Juan Torres Torres, presidente de la Federación Española de Asociaciones Profesionales de Técnicos Tributarios y Asesores Fiscales (Fettaf), coincide en que el mínimo tiene muy poca aplicación práctica. Torres recuerda que en 2007 el límite de 8.000 euros equivalía al salario mínimo interprofesional (SMI) de entonces, que era de 7.988 euros. Sin embargo, mientras el SMI se ha más que duplicado hasta superar los 16.000 euros anuales en 2026, el tope para ascendientes no ha variado. Esto deja fuera incluso a rentas consideradas modestas, que no permiten vivir con desahogo.
Datos que reflejan el declive
Las estadísticas de la Agencia Tributaria sobre declaraciones de IRPF confirman esta tendencia. El número de declaraciones que aplican el mínimo por descendientes ha caído drásticamente: de más de 300.000 en 2008 a solo 112.803 en 2023, el último dato disponible. Esto evidencia la pérdida de efectividad del beneficio fiscal.
Propuestas de actualización
Para revertir esta situación, los asesores fiscales plantean diferentes soluciones. Gimeno aboga por actualizar anualmente el límite de ingresos del ascendiente conforme a la inflación, de manera similar a como se actualizan las pensiones. En cambio, Fettaf propone fijar una cantidad equivalente al 80 % del salario mínimo interprofesional de cada año. De aplicarse esta fórmula, para 2026 el límite se situaría en 13.675 euros, lo que permitiría que más familias pudieran acceder al beneficio.
Cuantías actuales del mínimo por ascendientes
Actualmente, los contribuyentes que cumplen los requisitos pueden aplicarse un mínimo de 1.150 euros por cada ascendiente de 65 años o más (o con discapacidad sin límite de edad) con el que convivan. Esta cantidad se incrementa en 1.400 euros adicionales por cada ascendiente mayor de 75 años, alcanzando un total de 2.550 euros. El mínimo personal y familiar es una cantidad de renta exenta de tributación, considerada esencial para cubrir necesidades básicas. Así, el mínimo personal del contribuyente (5.550 euros) se incrementa con el mínimo por ascendiente (1.150 o 2.550 euros), que tampoco paga IRPF, además de otros mínimos por descendiente o discapacidad.
Necesidad de actualizar las cuantías
El Consejo General de Economistas (CGE) también defiende que estas cuantías deberían actualizarse. Propone elevar el mínimo por ascendiente hasta los 1.497 euros, mientras que Fettaf lo sitúa en 1.356,8 euros. Para los mayores de 75 años, la cifra debería alcanzar los 3.320 euros. La subida del coste de la vida, que afecta desde suministros básicos hasta el salario de cuidadores profesionales, ha devaluado el beneficio fiscal. Según Fettaf, esta situación “traslada una carga económica creciente a las familias que cuidan de personas dependientes”.



