La cartera de la industria farmacéutica en Colombia arrancó 2026 con señales de deterioro que reflejan las dificultades financieras que atraviesa el sistema de salud. Según el informe de cartera del primer trimestre, elaborado con datos de los afiliados de Afidro en alianza con Sectorial, a marzo de 2026 la cartera alcanzó $4,42 billones, de los cuales $1,6 billones corresponden a obligaciones vencidas.
Deterioro de la cartera y aumento de la mora
El nivel de vencimiento se ubicó en 37%, una cifra superior al 33,31% registrado al cierre de 2025, evidenciando un agravamiento de los problemas de liquidez que afectan a los actores encargados de suministrar medicamentos y tecnologías en salud. La cartera corriente representa actualmente el 63%, mientras que la cartera deteriorada a más de 121 días llegó a 19,02%, cuando en el trimestre anterior era de 11,8%.
El incremento de este indicador revela que una proporción cada vez mayor de las cuentas por cobrar está migrando hacia segmentos de mora prolongada, aumentando los riesgos para la sostenibilidad financiera de las compañías que participan en la cadena de atención.
Concentración en gestores farmacéuticos
El informe también muestra que la cartera total continúa concentrándose principalmente en los gestores farmacéuticos. Este segmento representa el 62,3% de la cartera acumulada, equivalente a $2,75 billones, de los cuales $1,1 billones corresponden a cartera vencida.
Tiempo de recaudo se alarga a 204 días
Uno de los indicadores que más llama la atención es el relacionado con la rotación de cartera. Según el documento, el tiempo promedio de recaudo pasó de 154 días en marzo de 2025 a 204 días en marzo de 2026. Cuando el análisis incorpora los castigos de cartera, el indicador aumenta de 158 días a 214 días en el mismo periodo.
El deterioro de estos tiempos de pago constituye una de las principales señales de alerta identificadas en el reporte. La ampliación de los plazos implica que los recursos tardan cada vez más en regresar a las compañías encargadas de abastecer medicamentos, lo que incrementa las necesidades de financiación y limita la capacidad de respuesta frente a la demanda del sistema.
Alejandro Escobar, director de Sectorial, destacó que los indicadores de este trimestre confirman que hay un problema estructural de liquidez, y no corresponde a una coyuntura pasajera. "Que la rotación de cartera llegue a 204 días y que la cartera deteriorada a más de 121 días casi se duplique en un trimestre muestra que el sistema tarda cada vez más en pagar lo que ya se entregó. Mientras esos tiempos no se acorten, la presión sobre quienes suministran los medicamentos y las tecnologías al sistema seguirá aumentando", afirmó.
Cambios en la composición de ingresos
El informe también identifica cambios en la composición de los ingresos. Los recursos provenientes del canal comercial ya representan el 26,59% de los ingresos, frente al 20,9% observado en 2025. Este comportamiento refleja una mayor participación relativa de este canal dentro de la estructura de ingresos reportada por los afiliados.
Necesidades de financiación del sistema de salud
Las cifras de cartera aparecen además en un contexto de crecientes necesidades de financiación para el sistema de salud. El documento señala que los recursos recibidos por el sector en 2025 ascendieron a $94 billones. De ese total, $91,5 billones correspondieron a recursos del Plan de Beneficios en Salud financiados con la UPC y $2,5 billones a Presupuestos Máximos.
Sin embargo, las estimaciones realizadas indican que las necesidades totales del sistema para 2026 alcanzarían los $112,4 billones. Este cálculo incorpora un aumento de precios asociado a una inflación de salud de 7,2% durante 2025 y no contempla futuras inclusiones de medicamentos y servicios en el Plan de Beneficios Básicos en Salud ni nuevas fuentes de gasto que podrían incrementar aún más las necesidades financieras.
Déficit de recursos que sigue presionando al sistema
El análisis del documento muestra que una parte importante de las tensiones observadas en la cartera tiene relación con la diferencia existente entre los recursos asignados y las necesidades proyectadas para el funcionamiento del sistema. Para el Plan de Beneficios en Salud, el presupuesto asignado para 2026 asciende a $101,3 billones, mientras que las necesidades estimadas llegan a $107,3 billones. Esto genera un faltante calculado en $6 billones. En el caso de los servicios financiados mediante Presupuestos Máximos, los recursos asignados son de $1 billón frente a necesidades estimadas de $5,1 billones, lo que produce una diferencia de $4,1 billones.
Como resultado, el faltante total estimado entre los recursos requeridos y los asignados alcanza los $10,1 billones para 2026. A ello se suma una siniestralidad combinada proyectada para el sistema de 111,5%, con necesidades adicionales estimadas por $10,8 billones.
El informe recuerda que durante mayo de 2026 se anunció un incremento presupuestal de $4,2 billones para el Sistema General de Seguridad Social en Salud. No obstante, señala que aún no se conoce la distribución específica de esos recursos. También indica que la UPC del régimen subsidiado no registró modificaciones y que la UPC del régimen contributivo aumentó $715.000 millones.
En ese contexto, el reporte advierte que para que dicha adición presupuestal contribuya efectivamente a reducir el faltante estimado, los recursos tendrían que destinarse a los Presupuestos Máximos de la vigencia actual y no a otros componentes del gasto.
Desafíos para la sostenibilidad del sistema
Más allá de los indicadores financieros, las cifras reflejan los desafíos que enfrenta la sostenibilidad del sistema de salud en un momento en el que la demanda de servicios y medicamentos continúa creciendo. El comportamiento de la cartera, los tiempos de recaudo y las necesidades adicionales de recursos aparecen estrechamente vinculados en una misma ecuación que condiciona la capacidad de respuesta de todos los actores involucrados.
Ignacio Gaitán, presidente ejecutivo de Afidro, aseguró que el mayor compromiso es con los pacientes, para que cada persona pueda continuar su tratamiento y acceder a tiempo a los medicamentos que necesita. "Los números nos ayudan a dimensionar los retos del sistema, pero detrás de cada cifra hay una persona, una familia y una historia, y es ahí donde ponemos el foco. Por eso invitamos a que la sostenibilidad del sistema de salud sea una prioridad para el próximo líder del país y a construir, entre todos los actores, un diálogo que mantenga al paciente en el centro de cada decisión. Trabajando juntos podemos cuidar el sistema y, con él, la salud y la vida de los colombianos", concluyó.
Los resultados del primer trimestre dejan así una conclusión clara: la cartera continúa creciendo, los tiempos de pago siguen ampliándose y las necesidades de recursos superan los montos actualmente presupuestados.



