Nueva York, 8 jun (EFE).- La ciudad de Nueva York volvió a mostrar su pasión por los New York Knicks esta noche, a pesar de la derrota del equipo por 111-115 en el tercer partido de las Finales de la NBA. El encuentro mantuvo en vilo a toda la ciudad, con el Madison Square Garden convertido en el epicentro de un despliegue sin precedentes.
Watch parties y precios récord
Más de un millar de aficionados hicieron cola desde primera hora de la tarde para acceder a las watch party gratuitas que se celebraron en los distritos de la Gran Manzana. Mientras tanto, un asiento de primera fila en el Madison se vendía por cifras superiores a los 70.000 dólares, reflejando la alta demanda por presenciar el evento en vivo.
Ambiente en Bryant Park y el Madison Square Garden
En Bryant Park, en pleno corazón de Manhattan, pantallas gigantes, cánticos y camisetas naranjas y azules marcaron una jornada festiva. La ciudad siguió el partido entre música, banderas y grupos de seguidores concentrados en torno al parque y sus alrededores. El Madison Square Garden, que amaneció rodeado de vallas y bajo fuertes medidas de seguridad, recibió la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya presencia obligó a reforzar el dispositivo policial en el Midtown y a cancelar una zona de visionado prevista junto al recinto.
La pitada a Trump
Trump, invitado por el dueño de los Knicks, James Dolan, fue recibido por una sonora pitada por parte del público del Garden cuando las cámaras le mostraron durante el himno nacional estadounidense. Este gesto reflejó el descontento de muchos aficionados con el mandatario.
Marea de aficionados en las calles
Los alrededores del pabellón se convirtieron en una marea de neoyorquinos que invadieron cada rincón para seguir el encuentro. A pesar de la derrota, los Knicks continúan liderando la serie por 2-1, y los seguidores mantienen la esperanza de que el equipo cierre la eliminatoria en cinco partidos. A lo largo de la noche, se multiplicaron los grupos improvisados de seguidores en bares, cadenas de comida rápida y en plena calle, donde se seguía el partido con pantallas caseras y proyectores en concentraciones espontáneas.
Entre los aficionados, el venezolano Eduardo Méndez señaló a EFE que se trata de algo único para nosotros, volver a estar en unas Finales y estamos disfrutando muchísimo poder vivirlo en las calles. Pese a la derrota de hoy, los neoyorquinos se mandaban mensajes de ánimo a la espera de revancha: ¡Knicks en cinco, no se desanimen!, gritaba uno de ellos.
Seguridad y consignas políticas
El dispositivo de seguridad y las restricciones de tráfico transformaron el centro de Manhattan, con la Quinta Avenida inusualmente vacía por los cortes. También se registraron consignas políticas entre algunos aficionados que criticaban la guerra en Irán, mostrando que el deporte también es escenario de expresiones políticas.
Próximo partido y contexto histórico
Spurs y Knicks volverán a enfrentarse el miércoles en el cuarto partido de las Finales, otra vez en Nueva York. Los Knicks no alcanzan las Finales de la NBA desde 1999, una sequía de más de dos décadas que ha marcado a la franquicia y que explica la enorme expectación que rodea a cada victoria en esta serie. El equipo neoyorquino está a un paso de conquistar el anillo, algo que no logran desde 1973, cuando conquistaron su segundo título tras el logrado en 1970.



